ppp

Puedes seguirnos en

Síguenos en: FacebookSíguenos en: TwitterSíguenos en: LinkedInSíguenos en: TuentiSíguenos en: MySpace


Empezar con mal pie


17/06/2013

Burofax remitido a Ramón Bonilla por el Consejo Rector de Covibar.

Burofax remitido a Ramón Bonilla por el Consejo Rector de Covibar.

Lo que se vio en la Asamblea de la cooperativa Covibar celebrada el pasado día 16 de junio no es precisamente para tirar cohetes, pese al comunicado del gabinete de prensa de la Cooperativa que se ha insertado en su web. Recordemos los mensajes alarmistas del Consejo Rector que acompañaban a la convocatoria que anunciaban una Asamblea llena de algaradas e insultos. Recordemos lo que se decía en la página 8 de la revista de Covibar #225:

“No nos cabe ninguna duda de que volverán a intentar reventar la asamblea…” “También estamos ya preparados para poder soportar de nuevo sus insultos favoritos (“fascistas”, “asesinos”…) que volverán a proferir desde diferentes puntos de la Sala en los que se colocarán estratégicamente”.

Estas premoniciones, que no se cumplieron en absoluto, porque los socios son más inteligentes que los que escribían esas frases en la revista y no por la ingente cantidad de vigilantes jurados que se encontraban en el salón de acto rodeando a los asistentes, contribuyeron, a mi juicio, a que centenares de cooperativistas se abstuviesen de asistir a la misma y que asistiésemos poco más de doscientos socios, de los más de tres mil de la cooperativa, a la Asamblea General.  Muy pocos asistentes y una única candidatura (la afín al actual Consejo Rector), deben mover a reflexión y a analizar en profundidad lo que está ocurriendo en Covibar. Hacer un balance positivo de lo ocurrido porque se ha aprobado el informe de gestión con algo más de un centenar de votos, casi los mismos que obtuvo cada uno de los candidatos que se presentó a un cargo, me parece una temeridad.

En la Asamblea se dijeron cosas muy serias por los que intervinieron (prácticamente todos críticos con lo que está ocurriendo con la cooperativa y con el comportamiento del Consejo).  Voces críticas que pidieron al Consejo un cambio de rumbo en su estrategia de judicializar todos los conflictos que surgen en la cooperativa. Además, muchas preguntas quedaron sin contestar por el Consejo y que eran muy importantes para que los asistentes no albergasen dudas de que su proceder fue transparente a la hora de resolver el tema de las expulsiones. Voces, como la mía, que pidieron conocer detalles de la Sentencia del Juzgado de lo Mercantil número 12 sobre la expulsión de socios o pidieron conocer las fechas en que tuvieron lugar la dimisión de los seis cargos que eran objeto de elección ante la sospecha de que el Consejo hubiese podido tomar decisiones sin alcanzar el quórum que exigen los Estatutos.

Respuesta del Consejo: demasiados silencios en muchos casos o falta a la verdad  en otros, como cuando el Sr. Presidente agitaba un papel que según él demostraba que se me había entregado la Sentencia, cuando dicho papel no era sino el escrito que me hicieron firmar si quería enterarme del Juzgado que había dictado la Sentencia y conocer un fragmento de la misma (el Fallo) que había sido mutilado para que no conociese los nombres de los seis miembros del Consejo Rector que habían demandado la nulidad del Acuerdo de la Asamblea del 17 de junio de 2012 de no expulsar a una treintena de socios.

El talante conciliador, casi paternalista, que adoptaba el presidente del Consejo Rector en sus intervenciones hacía presagiar un futuro de la cooperativa más calmado. Pero no ha sido así. Ha bastado un solo día para que caigamos en la cuenta de que todo ha sido un espejismo,  y que se va a seguir por el camino del enfrentamiento.

En efecto, expresé en la Asamblea del domingo pasado mi temor de que iba a convertirme en una víctima más de esa especie de caza de brujas que lleva a cabo el Consejo Rector (una minoría de él, pienso). Y así ha sido. En el día de hoy, 18 de junio, he recogido de la oficina de Correos el burofax que reproduzco a continuación en el que se me anuncia que paso a engrosar el largo listado de futuros expulsados. Tendré que conocer qué cosa van a rebuscar en ese Articulo 15 de los Estatutos de la Cooperativa para vestir el santo y conseguir su fin, que no es otro que acallarme, porque mi exigencia de transparencia, libertad de expresión en la cooperativa y cumplimiento de derecho de información de los socios, cuestiona los pilares sobre los que han asentado su gestión.

Pues bien, tal y como también adelanté en mi intervención ante la Asamblea, con toda humildad le digo al Consejo Rector que va a tener que hacer ímprobos esfuerzos para cerrarme la boca.  Cualquier documento que llegue a mis manos en relación con este procedimiento de expulsión va a ser conocido y difundido entre todos los cooperativistas a través de los medios de comunicación y las redes sociales de los que disponga. No voy a quedarme cruzado de brazos ante sus agresiones. Se han equivocado al elegir la víctima. No tengo ningún apego al patrimonio material de la cooperativa (edificios, piscinas, cines, etc.) pero si lo tengo al patrimonio inmaterial de la cooperativa (la solidaridad, la ayuda mutua, la participación directa en la resolución de problemas, la transparencia, etc..) y lo voy a defender hasta el final.

Con mal pie empieza su andadura el nuevo Consejo Rector surgido de las elecciones del domingo pasado, 16 de junio. Tengo una esperanza, mínima ciertamente, de que los nuevos miembros que se han incorporado al Consejo, a los cuales deseo lo mejor en su andadura, frenen los ánimos belicosos de los dos o tres miembros del Consejo que mueven los hilos de la cooperativa y la van encaminando hacia el desastre. Espero que con sus votos no respalden esta forma de modalidad cainita de gestión que viene practicando esa minoría del Consejo Rector. El tiempo dirá.

Ramón Bonilla Solís

No hay etiquetas para este artículo
Escrito por en 19/06/2013. Archivado en Cartas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.