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Rivas Ecópolis borda el mejor juego de la temporada y se trae el play-off de nuevo al Cerro


Las ripenses han ganado (57-62) a Gran Canaria 2014, en un partido completísimo de principio a fin tanto en defensa como en ataque, y con una amplia participación de todas las jugadoras, que se han mostrado muy concentradas y con claridad de ideas. La lesión fortuita de Chambers, poco antes del segundo cuarto, perjudicó a las canarias, que se vieron privadas de uno de sus pilares anotadores. La victoria da la iniciativa de nuevo a Rivas, que podrá dilucidar el pase a la final del play-off el próximo sábado en su cancha del Cerro.

Rara vez lo hago, pero en esta ocasión había que poner la firma personal en esta crónica, en lugar de la habitual y colectiva de la revista. El motivo es el miedo a excederme en unos elogios que, sin embargo, me parecen más que merecidos por parte de todas y cada una de las jugadoras y del cuerpo técnico de Rivas Ecópolis en el partido que acaban de disputar y ganar en Canarias, ante su rival en esta semifinal de play-off. Si en el partido del sábado pasado el equipo de José Ignacio Hernández cometió fallos garrafales, en éste de hoy no ha cometido prácticamente ninguno. Apenas un par de despistes en defensa no son suficientes para quitarle el calificativo de soberbio a un partido que las de Rivas han bordado de principio a fin. Ninguna de las jugadoras que han intervenido han bajado el nivel medio del conjunto rojo, que ha sido sobresaliente. Lo mejor de lo que cada una tiene en sus manos y en su cabeza ha sido puesto sobre la pista con inteligencia y con generosidad. No es exagerado decir que ha sido el mejor encuentro que Rivas Ecópolis ha jugado en toda la temporada.

Ya desde el comienzo se pudo ver claramente que José Ignacio Hernández, Nacho Martínez y compañía no estaban por la labor de permitir despistes ni dar facilidades. Sus jugadoras, tampoco. Han apretado en defensa desde el minuto uno y no han dejado de hacerlo hasta la bocina final. Durante el primer cuarto, Queralt Casas ha puesto en constantes aprietos a Yurena Díaz, robándole un par de balones de esos que hacen temblar la confianza de la víctima. Quizás la base canaria no sea la mejor manejadora de balón de la liga, pero tampoco es ninguna neófita, y sin embargo Queralt ha vuelto a ser la mejor Queralt conocida, la de la mano rápida y el atosigamiento continuo. Hasta quince segundos ha llegado a tardar Yurena, en alguna ocasión, en dar el primer pase: más de la mitad de la posesión gastada sólo en subir la bola hasta algún sitio medianamente decente. Desde luego, las demás jugadoras de Rivas no estaban ociosas en esos momentos. Si la base canaria no pudo pasar el balón fue porque sus compañeras tampoco estaban en posición de recibirlo sin riesgo. Y en eso consiste una defensa de equipo. Una defiende como un tigre mientras las otras lo hacen como lapas.

Las diferencias no han sido nunca grandes, a excepción de dos o tres momentos en todo el partido, pero casi siempre han sido favorables a Rivas. Desde la más seria de las defensas, el cuadro rojillo ha ido construyendo cada ataque con todo el tesón y la paciencia del mundo durante el primer periodo, consiguiendo pequeñas ventajas (nunca más allá de los cuatro puntos) que se han defendido con uñas y dientes. Gran Canaria ha hecho valer sus armas y se puede decir del equipo insular muchas de las cosas que se pueden decir de Rivas, pero en esta ocasión ha predominado la armonía del juego del equipo ripense, armonía que en el caso isleño ha sido menos reconocible. Además, la lesión de Chambers poco antes del segundo cuarto (pisó sin querer a Astou Ndour, que le arrastró el pie y le produjo un probable esguince de tobillo), dificultó la labor anotadora de las canarias. Buena prueba de esa labor defensiva por parte de ambos equipos es la parquedad del resultado en el primer cuarto: 10-14.

Comenzando el segundo se pudo comprobar cómo otra de las facetas que en el primer partido resultó tremendamente negativa para Rivas, como fue el miedo a lanzar desde el exterior, se había eliminado. Han tirado Ocete, Allison, Bermejo, Eldebrink y Casas, encestando en varios casos. En particular tres triples, de Casas, Ocete y Bermejo, han llegado en momentos complicados y han permitido un nuevo empujón en la tarea de seguir manteniendo las distancias respecto a Gran Canaria. En cuanto al juego, la lectura del mismo por parte de Rivas ha sido genial. Les planteasen la defensa que les planteasen, las ripenses sabían cómo afrontarla. Han encontrado huecos incluso en la pintura, algo inesperado por casi todos, pero especialmente por las pivot canarias, que se han encontrado con una Halvarsson imperial en defensa, pero también muy fuerte bajo el aro rival a pesar de no haber anotado tanto. Y con una Hassell que siempre que ha estado en pista ha sido una clara amenaza, a pesar de su desventaja en estatura. Rivas, con una regularidad pasmosa, ha vuelto a anotar sus 14 puntos, y si bien Canarias ha conseguido recortar mínimamente la ventaja, el resultado ha seguido siendo favorable en el parcial: 12-14, para irse al vestuario con una renta impredecible, pero confortable (22-28).

A la vuelta del descanso, Canarias ha apretado en los primeros compases, llegando a empatar el partido. Probablemente ese haya sido el momento clave del mismo. Frente a la posibilidad de perder la confianza en sí mismas, las jugadoras de Rivas han sacado la casta, pero sobre todo la cabeza. Más allá de las evidentes Nicholls (muy poco utilizada por el técnico, a causa de la tercera personal que ya tenía en su haber) o Eldebrink, más allá del enorme esfuerzo de Gaby Ocete, Queralt Casas o Halvarsson, se han levantado sobre el parquet de la cancha canaria tres figuras colosales.

Una, Jasmine Hassell, ya había dado avisos en la primera mitad, pero en este tercer cuarto ha cavado con las uñas una trinchera en la zona rival y ha aguantado los ataques por tierra, mar y aire que desde el bando amarillo le llegaban en forma de intimidaciones de las altísimas Ndour o Ndoye o de la sólida Davis. Y ha anotado. ¡Vaya si ha anotado! Ha anotado con la certeza de su tiro ultra rápido bajo el aro, casi sin tiempo para el tapón. Ha anotado a la media vuelta, a tres metros del hierro. Y ha sacado el balón justo a donde debía. Y ha colocado unas hermosísimas pantallas a sus compañeras. Llegó al equipo pisando despacito y no parece ser de las que gustan de la pompa y el fasto, pero los minutos que va jugando (cada vez más) se los está ganando a pulso.

Otra ha sido Clara Bermejo. El cielo cambia de color cuando Clara maneja la bola. Cambia la música y si algún instrumento andaba un poco despistado y entrando a destiempo, Clara lo mete en el ritmo adecuado. Siempre decimos desde esta página que el gran problema de Clara es su renuencia a tirar, su falta de ojos para ese bonito aro al que muchas veces ella es la única que puede y debe mirar. Pero hoy sus ojos se han dirigido al hierro canario con la misma naturalidad con la que ha asistido a sus compañeras: extremadamente bien. No ha dudado la base ripense casi nunca y se ha llevado el premio en momentos críticos, asumiendo triples de los que duelen y ofuscan cuando se fallan, pero hacen crecer varios centímetros cuando entran. Y a ella le han entrado, porque ha tirado con convicción y porque tiene clase de sobra para meterlos.

Y la tercera ha sido Vega Gimeno. Seguramente Vega sea la principal razón por la que firmo esto con mi nombre y no como Rivas Actual. Para poder permitirme el lujo de reconocer públicamente que si alguna vez he saltado del asiento con verdadera rabia, yo solo ante el televisor viendo jugar un partido, ha sido hoy, cuando Vega ha metido dos triples casi seguidos, y otro un poco más tarde. Y cuando ha ido como una fiera a por rebotes ofensivos y se ha llevado un par de ellos ante el asombro de las pivot canarias. Y cuando ha marcado celestialmente los tiempos y se ha plantado con una finta en la zona y ha anotado de dos. Y estoy seguro de que el mismo puño con el que he cortado el aire, y el mismo “Sí, joder” que me ha salido en voz alta sin pensarlo, son los que les han salido a varios cientos de aficionados de Rivas que llevan más de un año empujando con la mente y la garganta a la jugadora valenciana para que salga de la incertidumbre en que parecía estar metida. Y hoy ha salido de ella. Hoy, Vega Gimeno se ha mirado a sí misma y se ha visto tal como es: una excelente jugadora. Todo lo que ha hecho no es más que lo que sabe hacer.

Además, el juego en este tercer cuarto ha llegado a la cima del virtuosismo coral. El movimiento del balón en ataque ha sido magistral, rápido, certero. Se han encontrado huecos porque es difícil no encontrarlos moviendo así la bola. Todos los tiempos muertos de los técnicos canarios estaban destinados a lo mismo: cómo evitar esa circulación endiablada, como impedir que se recibiese el balón, intentar adivinar quién iba a quedarse libre para el tiro. Casi nunca lo han conseguido. Gracias a éstas y otras pequeñas cosas, Rivas ha conseguido aguantar la arremetida canaria, que no ha sido pequeña. Y ha llegado al final del tercer cuarto con otros 14 puntos, para dejar el marcador en 40-42.

En el acto final, inevitablemente las de Domingo Díaz iban a apretar el acelerador. Habían estado durante todo el partido lo suficientemente cerca de Rivas como para intentarlo, y en el último periodo se han dejado la vida para alcanzar a las ripenses. De nuevo casi lo han conseguido en un par de ocasiones, pero la fortaleza mental que da saber que estaba jugando muy bien le ha permitido a Rivas Ecópolis aguantar esos achuchones. Ni siquiera cuando, a falta de dos minutos para el final, le han pitado una quinta falta absolutamente incomprensible a Nicholls, se ha notado ninguna mella en la moral de las rojillas. De alguna manera sabían que iban a ser capaces de responder a los retos que Gran Canaria les iba planteando en cada saque de banda o de fondo, en cada subida del balón. Los tiros libres fallados en el carrusel de faltas típico del último minuto no han provocado ninguna mirada de desesperación. Simplemente, Rivas sabía que iba a ganar el partido.

Y lo ha ganado por eso, porque la convicción, que otros llaman fe, mueve montañas.

 

Escrito por en 08/04/2014. Archivado en 0Ultimas,Baloncesto,Deportes. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.