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51 Fiesta de la Bulería: El Río de la Bulería


51 Fiesta de la Bulería: El Río de la Bulería. Alameda Vieja de Jerez de la Frontera. Jueves 23 de agosto de 2018.

Texto: Alejandra Pachón. Fotos: Vicente Pachón.

Anoche, en la Alameda Vieja de Jerez de la Frontera, se celebraba la 51 edición de la Fiesta de la Bulería.

El color blanco, símbolo de pureza e inocencia, lo inundaba todo, acompañado de las risas de los niños que jugaban en mitad del escenario como si de una plaza se tratase.

Un perfecto soniquete por bulerías daba paso a grandes artistas como Enrique Remache, Maloko, Anabel Valencia o Felipa del Moreno.

En este ambiente alegre, cálido y juvenil, irrumpía una gran tormenta que se llevaba con ella a los presentes en el escenario y traía consigo un ciclón de energía, júbilo y satisfacción con la presencia de Diego Carrasco, que lucía una elegante vestimenta inmaculada y un paraguas lleno de luces, que iluminaba la noche gris que había ocasionado la tempestad.

Y, entonces, entra las lucecitas del paraguas, Diego recitaba: “Una niña gitana creó, jugando. el río de la bulería, en una esquina de la Calle Nueva.

El Hippytano se aventuraba a seguir recitando que la bulería es la vena femoral del ritmo, que es una vena llena de compás que nace en el corazón de Jerez y riega las dos orillas de la tierra. Mientras él afirmaba con decisión estas bonitas palabras, el público arrancaba a aplaudir y, en aquel aplauso se podía discernir: “Diego, tú eres la personificación de esta bella poesía”.

En un momento, se cambiaba de tercio, con la melodía de una soleá tocada con gusto y un atardecer veraniego que adornaba la sobriedad del palo con el que, en ese momento, los deleitaban.

Era el turno de las mujeres de la velada: Anabel Valencia, Felipa del Moreno y Lela Soto Sordera traían consigo brotes de elegancia, pellizco y garra.

Tres voces a las que, finalmente, acompañaba una cuarta mujer repleta de duende de arriba a abajo: Gema Moneo.

Esta complementaba, con profesionalidad, el desgarro y la fuerza que caracterizan a las tres cantaoras.

Diego Carrasco volvía a ser el hilo conector entre artistas. En este caso, aparecía para dar paso a Maloko Soto, José Valencia, Juañares y Enrique Remache, con otro de sus poéticos alegatos referidos a la bulería jerezana. Y es que esta transmite sensación de algarabía y alegría y transporta a los barrios, las vecindades, las bodas y, por supuesto, a los pedimentos típicos jerezanos.

Las cantiñas, las malagueñas, las granaínas o las tarantas fueron algunos de los cantes protagonistas de este momento de la actuación, haciéndonos llegar, a través de sus talentosas voces. la sal y el pellizco de Cádiz, la sensibilidad y el temple de Granada o el sentimiento y el pesar de Almería.

De repente, el cielo se tornaba azul, con algunas nubes blancas y esponjosas que combinaban a la perfección con el traje de la bailaora de los Moneo, que volvía a salir a escena, envuelta en un aura de elegancia, templanza, empuje y mucho soniquete.

La segunda parte de la jornada flamenca era una completa contraposición del inicio anterior.

En este caso, los protagonistas se lanzaban a cantar por tonás a modo de saeta como si estuviéramos asistiendo a la mismísima procesión del Prendimiento pues, al ritmo de las tonás, un cuadro de profesionales del flamenco simulaban un paso y se movían al compás de la solemnidad de la interpretación de este palo.

Inesperadamente, aparece el genio Tomasito, empujando un puesto repleto de luces, al tiempo que Sorderita canta a Cádiz, con un mar en calma de fondo que nos contagia de su aire bohemio y su delicadeza.

En este momento, el escenario se completa con un gran número de guitarristas y palmeros pues, nuestra bailaora protagonista, Gema, reaparece dispuesta a atildar, con aires gaditanos, el mirabrás que en ese momento se está entonando.

Ni qué decir tiene que la actuación por bulerías, de Tomasito, esta mágica noche, era imprescindible. Alguien que consigue rociar de buen rollo y arte (más aún si cabe) esta velada tan especial.

Así, por bulerías, termina el primer ciclo de la 51 edición de la Fiesta de la Bulería, dominada por los colores de la bandera de Jerez: el azul y el blanco.

Colores que, como dice nuestro Hippytano Carrasco, implican tolerancia y respeto; colores que no sólo tendrían que haber invadido el escenario donde daba lugar la gala de anoche, sino el mundo entero, en los tiempos que corren.

Escrito por en 29/08/2018. Archivado en Flamenco,Sin categoría. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.