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XVI edición del Ciclo de Flamenco y Mosto de la Peña La Trilla de Trabujena


El pasado 26 de Octubre, tuvimos el privilegio de disfrutar, en Trebujena, del inicio de la decimosexta edición del Ciclo de Flamenco y Mosto que se celebra cada año en la famosa Peña La Trilla, a la que ya han acudido numerosos artistas de una gran profesionalidad y categoría.

Texto: Alejandra Pachón y Fotos: Vicente Pachón.

Así, después de una copita y una agradable charla con los admirables aficionados allí presentes, daba comienzo el espectáculo de la mano del gaditano David Palomar al cante y el guitarrista sevillano Rafael Rodríguez “El Cabeza”.

El cantaor, que transmitía una preponderante energía positiva, familiaridad y humildad desde el comienzo, nos permitía entrar en su céfiro, a través de unas cantiñas de las que nos llamó la atención la delicadeza con la que trataba el compás y el dominio de la alternancia entre la suavidad y la fuerza en cada tercio, con el apoyo del impecable toque de Rafael Rodríguez.

Además, no debemos pasar por alto la dulzura y magia de las falsetas que se nos permitieron escuchar entre letra y letra del virtuoso protagonista de la noche. De hecho, todos coincidimos en lo mismo, se trataba de falsetas añejas y únicas…suerte que los asistentes tuvieron la habilidad de saber apreciarlo.

David se atrevió a manifestar lo agusto que se sentía y se dirigió a nosotros como si fuéramos su gente de toda la vida. De esta manera, tuvimos la oportunidad de escuchar sus anécdotas y gustos por el flamenco. Nos hacia llegar que siempre fue seguidor de artistas como Mariana Cornejo o Manolo Vargas…cantaores gaditanos que tenían la habilidad de mecer esta provincia en cada uno de sus cantes.

Inmediatamente después y, dentro del mismo halo familiar que se sostenía, nos hizo llegar que se disponía a cantar unos tangos caleteros del Niño del Mentidero, cantaor amigo de su padre que dedicó este cante a la Perla. Así, David Palomar decidió que era un buen lugar y momento para rendir este bonito homenaje.

El guitarrista consiguió, como ya era costumbre, adornar la interpretación con una maravillosa falseta pues, este sabía que era un momento especial para nuestro comensal, quien, en ese preciso instante destacaba por la potencia, el sentimiento y la pureza de su voz. 

De este modo, entretejían la profesionalidad de ambos y nos hacían partícipes de la sinceridad de su trabajo. Gracias a esto, también se pudo comprobar que la Trilla es una peña que se encarga de ofrecer al público calidad e innovación, siempre dentro de los límites en los que actualmente se sitúa la ortodoxia, pues son conscientes, además, de que las lindes del término tiene que evolucionar y que la ortodoxia y heterodoxia son palabras coexistentes. Aunque, para este debate, deberíamos dedicar otro artículo, pues no es el tema que ahora nos concierne, pero considero era importante su mención.

Es interesante señalar también que David Palomar iba transmitiendo los cantes que iba a interpretar. De esta manera, también lograba la satisfacción del público, pues eran conscientes en todo momento, de lo que estaban escuchando.

Por seguiriyas, el gaditano puso toda su pasión, dando de sí todo el brío que su voz alcanzaba junto con la melosidad protagonista de la guitarra. Una vez David había acabado de cantar, por seguiriyas, el cambio de Curro Durse, el público, irremediablemente, arrancaba a aplaudir conmocionado.

El colofón de esta primera parte estuvo amenizada con un cante festero en el que se mezclaba garrotín, tangos del Piyayo y tangos de Triana y, como era de esperar, entre los dos creaban un pellizco mágico. Rafael tocaba con una inusitada precisión y David lo acompañaba a las palmas con sumo cuidado y unos trazos que empastaban a la perfección con las cuerdas de la seductora guitarra.

Llegábamos a la segunda parte de la velada y nuestro querido Palomar arrancaba con unas malagueñas, ataviado con una camisa negra de lunares blancos y un pañuelo rojo adornando, con elegancia, el bolsillo de su chaqueta.

Inesperadamente, éramos partícipes de un emotivo momento, cuando  el cantaor recordaba, con cariño, las veces que el guitarrista había estado a su lado en su andadura profesional, hasta el punto de compartir con él, el momento en el que obtuvo el doble premio nacional del XVIII Concurso Flamenco de Córdoba. Los artistas se fundían en un abrazo y los aficionados, en ese momento presentes en esa cálida muestra de cariño, les dedicaban un aplauso lleno de admiración y respeto.

Aquella segunda parte se remataba por soleá y unos tanguillos que otorgaban al ambiente un aire carnavalesco y gaditano, con la misma condición con la que había cantado todos los temas junto con su inseparable compañero.

Estos grandes artistas culminaban esta velada tan especial, desprendiendo, como al inicio, una absorbente energía positiva y un vendaval de sensaciones jaraneras y alegres que nos trasportaban a la orilla de la Caleta; una sensación única y que esperamos sea repetible.

Gracias David y Rafael, por vuestro amor al flamenco y el cariño y dedicación hacia todos los concurrentes, algo que os hace aún más profesionales. Y, por supuesto, gracias a la Peña la Trilla, por dejarnos disfrutar de tanto arte en aquel rinconcito flamenco tan acogedor.

Escrito por en 02/11/2018. Archivado en Flamenco. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.