ppp

Puedes seguirnos en

Síguenos en: FacebookSíguenos en: TwitterSíguenos en: LinkedInSíguenos en: TuentiSíguenos en: MySpace


Ajedrez y valores transversales


Equipo Liga

Una parte del equipo que jugamos en liga. De izquierda a derecha: Fernando Fernández, Luis Miguel Gracia, José Luis Sirera, Ángel Rojo y Andrea Feito

En muchas ocasiones se discute si el Ajedrez es deporte, juego, entretenimiento u ocio. La verdad es que quien está involucrado o se asoma a este mundillo, descubre que realmente puede uno suscribir esta disciplina a todos los adjetivos anteriores, pero sobre todo hay algo que lo describe perfectamente: es una Lucha.  Es una lucha que se circunscribe al terreno de la mente, por supuesto, pero no deja de ser un boxeo mental entre dos contendientes.

Formé a principios de temporada un equipo de varios chavales que vienen a clase de Ajedrez, cuyas edades rondan entre los 10 y los 16 años. Jugamos en Liga todos los domingos. Unas veces jugamos en casa (en nuestro Club) y otras veces salimos a jugar fuera, a otros Clubs que se encuentran repartidos por la Comunidad de Madrid.

Los encuentros están conformados por cinco jugadores en cada equipo. Mientras yo juego con mi rival, con el rabillo del ojo veo la evolución del resto de partidas. Las partidas son apuntadas por los jugadores con el propósito de dejar registro en papel de la partida. Un efecto colateral de esto es que se puede analizar posteriormente la partida y comprobar dónde se cometieron los errores.

Quería contar la experiencia vivida especialmente en el último encuentro, donde uno de los chavales de mi equipo llamado Fernando, de 13 años recién cumplidos, aplicaba en su partida una receta vista en clase. Es decir, habíamos estudiado una determinada apertura (la Española o Ruy López en particular) y justamente estaba aplicando un castigo al contrario que habíamos estado analizando en la clase de ajedrez. Pongo a este chico de ejemplo pero el resto de los chavales se aplicaron de igual manera.

Que Fernando ganara o perdiera la partida realmente era irrelevante, ya que lo importante se enfoca sobre que él entendiese una lección fundamental de la vida: la mejor práctica es una buena teoría; es decir, que hay que prepararse con idea de enfrentarse a la vida. En una partida viva, se puede analizar la posición hasta un determinado nivel de detalle, por lo que es importante ir cargado con recursos previamente trabajados. Trasladando esto a la vida podemos decir que la vida es dura y brutal, aunque una garantía de pasaje de éxito es entender que una buena preparación en entornos controlados, como el aula, el colegio, el instituto, la universidad o cualquier medio reglado o no, les emplaza a que la lucha que tienen y tendrán que realizar en la sociedad, pasa por estar adecuadamente preparados. Ellos están entendiendo que el camino no es fácil, y de manera sutil infieren la cultura del esfuerzo.

Lo rabiosamente sano del ajedrez es que el azar tiene poco que ver con el resultado, pues éste está en función de si juegas bien o no. Si juegas bien ganas, si juegas mal, inexorablemente pierdes. Por tanto el ajedrez da una medida objetiva de tu nivel de preparación, que recae en varias vertientes: talento y trabajo. El talento es como una planta, si no la riegas no prospera, de ahí que haya que someter el talento al trabajo independientemente de lo talentoso que alguien pueda ser.

Los orfebres del destino

Estos  jóvenes descubren poco a poco, sin darse cuenta, que los objetivos en la vida se consiguen con esfuerzo, con dedicación y con el cariño necesario que haga que nos guste lo que hacemos. Tarde o temprano el paraguas familiar desaparecerá y serán ellos los dueños de su propio destino. Ellos pueden ser los arquitectos del mismo, pues modelan con sus pensamientos lo que son y lo que serán, teniendo en cuenta que el azar les puede beneficiar o perjudicar, pero no tiene por qué ser el componente relevante, sobre todo a largo plazo.

Actualmente vivimos en una crisis de valores de la juventud, debida a varios factores internos y externos. Puedo ver con el tiempo cómo los que participan del esfuerzo de aprender y evolucionar en el entorno del ajedrez van adquiriendo valores que le son útiles en otros escenarios en su vida real, lo cual me llena de orgullo y me alimenta con idea de poder seguir ofreciendo conocimientos sobre este deporte desde el Club de Ajedrez Rivas. La conclusión es que aprender y estudiar ajedrez va mucho más allá de enredar con piezas y ganar o perder partidas.

Por último, lo que hago con idea de reforzar su parte teórica es dejar grabada en mi canal de Youtube el contenido de la clase, como es el ejemplo de abajo.

Apertura Española, Entrega 1

My two cents

Escrito por en 28/02/2012. Archivado en Ajedrez,Colaboraciones,Deportes,Sin categoría. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.