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La parte contratante de la primera parte


Resulta que el Gobierno argentino nos ha metido la mano en la cartera para robarnos sin disimulo alguno, y nosotros con estos pelos. Menos mal que ahí está el gabinete presidido por Mariano Rajoy –en los ratos en que no esquiva periodistas- para colocar con toda solemnidad a dos ministros ante los medios a que anuncien que en algún momento se anunciará el anuncio de las contundentes medidas contra la ofensa diplomática que, por lo visto, supone devolver a la soberanía argentina una empresa en manos privadas. Margallo y Soria comparecieron en una versión engalanada de aquella célebre escena de ‘Una noche en la ópera’ en la que Groucho y Chico Marx divagaban sobre la parte contratante de la primera parte.

Todo ello, el mismo día en que se concreta el mayor saqueo jamás conocido al sistema educativo público y con el Rey (aún convaleciente tras el accidente durante su viaje de caza a Botsuana, muy campechano) protagonizando titulares que parecen vincularlo directamente al caso Urdangarín. La nacionalización de YPF colma la agenda mediática y la actuación de un Gobierno que, confirmamos, defiende los intereses de una empresa privada con más del 50% de propiedad no española y que declara en nuestro país sólo un 25% de sus beneficios en todo el mundo. Pan y circo.

Mientras, la Constitución española (a pesar del reformazo susurrado por Merkel al oído de Zapatero) sigue previendo en su artículo 131 la planificación económica por parte del Estado para “atender las necesidades colectivas” y “estimular el crecimiento de la renta y la riqueza y su más justa distribución”. Quizás estemos perdiendo demasiado tiempo en hacernos los ofendidos ante una decisión legítima del Gobierno argentino sobre cómo planificar y gestionar sus recursos naturales y sectores estratégicos. A lo mejor es el momento de volver la vista hacia nuestra propia economía y enmendar el desaguisado del patrimonio colectivo mal vendido hace años, para reforzar lo Público y cumplir con la misma Constitución que tanto le gusta abanderar a Rajoy en las contadas ocasiones en que sale de su escondite. No sé ustedes, pero yo, entre los ministros de Exteriores e Industria y los hermanos Marx, me quedo con los segundos.

Escrito por en 18/04/2012. Archivado en Colaboraciones. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.