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Querida mujer europea


08/04/2013

Querida mujer europea, vivas donde vivas:

Te quería contar, que como todos los años, las mujeres socialistas de Rivas – una ciudad cerca de Madrid – hemos conmemorado el Día Internacional de la Mujer. Pero ha sido un acontecimiento triste.

Seguro que estás al corriente de lo que pasa en mi país, en nuestros países del sur, donde desde 2010 se nos están imponiendo tales políticas de ajuste desde la Unión Europea que, además de arruinarnos colectivamente, han provocado un retroceso en los derechos que a las mujeres nos ha costado tanto conseguir. Al menos a nosotras.

No sé cómo fue en tu país, pero para ponerte un ejemplo, en España las mujeres de los años 70 tenían que pedir permiso a su padre para todo: sacar el carné de conducir, abrir una cuenta bancaria y, cómo no, trabajar. Sus opciones sólo eran tres: vivir con sus padres, casarse o  hacerse monjas. Si “optaban” por el matrimonio, éste sólo podía ser católico sabiendo que no podrían divorciarse. Ah, por supuesto no tenían derecho a la patria potestad de sus hijos.

Luchamos muchísimo, cada una en su casa, en su empleo, en su barrio y lo más importante: nos organizamos con otras mujeres y juntas forzamos a cambiar leyes, conductas y actitudes.

Las cosas comenzaron a mejorar cuando murió el dictador y sobre todo, a partir de 1978, el año en que se aprobó la Constitución que nos “reconocía” la igualdad. Divorcio, igualdad de trato, posibilidad de abortar, etc. vinieron después.

Fíjate, aún así, hasta 2004 no estuvimos protegidas legalmente ante agresiones machistas. Hay que decir que en esos años, nuestro país fue pionero en la lucha contra la violencia de género y que la sociedad cambió su actitud ante los agresores y, en general,  ante los derechos de las mujeres.

A pesar de todo, en 2008 nos quedaban muchas luchas: que nos pagaran de verdad lo mismo por el mismo trabajo, que la mayoría de los hombres asumiera que cuidar su hogar y su familia eran también cosas suyas, que las empresas no nos despidieran o nos pusieran trabas por estar embarazadas, que admitieran a mujeres en cargos directivos… qué te voy a contar. Seguramente allí también pasan algunas de estas cosas.

Pero, insisto, estábamos en un buen camino. La igualdad legal era insuficiente y peleábamos por la igualdad real. Pero mira por dónde, la crisis arrasó el deseo de mejorar el presente y el futuro. Bueno, la crisis… y las ideas conservadoras de nuestro gobierno y del de Europa. Verás.

Mientras el mercado financiero hacía de las suyas, nos contaron un cuento: en el sur de Europa, trabajábamos poco y cobrábamos mucho. Nuestras pensiones eran altísimas y nuestros Estados se gastaban un dineral mientras vagueábamos. ¡Qué cosas!, quién lo diría sabiendo por ejemplo, que en

2011 en España se trabajaron más horas que en Holanda, Alemania, Bélgica o Reino Unido. Ellos, quienes hacen los informes, no deben leerlos.[1]

El discurso se tradujo en inyectar dinero público al sistema financiero y recortar los presupuestos sociales.  “Europa nos lo impone”, “hemos derrochado”, nos decían, pero, en realidad el Estado de mi país no había gastado de más en las políticas sociales.

Te pongo un ejemplo, el gasto público en  protección social en España siempre fue inferior a la media europea: En 2009, más de 4 puntos. Vamos, que mientras que el Estado en Francia gastaba por habitante casi diez mil euros y más de nueve mil el de Alemania, el de España no llegaba a seis mil[2].

El empresariado aprovechó las leyes de reforma laboral que aprobó el gobierno, para despedir a trabajadoras y trabajadores  y cuando no, ajustó los salarios o las jornadas  y eso afectó más a las mujeres, porque además de cobrar menos que los hombres[3], las que asumieron que hijos y hogar eran su responsabilidad –  y que cobraban una miseria de salario- , dejaron sus empleos porque ya no podían pagar a quien los cuidaba. Aún así, las mujeres siguen luchando por el empleo[4], se resisten a que las encierren en casa.

Como sabes, en España la esperanza de vida es alta, mayor para las mujeres. Nuestras madres y abuelas por suerte – y por ese sistema sanitario que ahora recortan –  viven muchos años, pero cobran pensiones bajas porque apenas cotizaron en su juventud.  Ahora, además, ayudan económicamente a sus hijas e hijos en paro, así que aún son más pobres y encima, echan una mano con nietos y nietas. Antes, cuando había empleo, también se contrataba a otras personas que casi siempre, es cierto, eran mujeres, para cuidar de niños, niñas o personas dependientes, y para las tareas domésticas. Ellas también se han quedado en paro. Las empresas abandonaron sus políticas de igualdad, mientras el Estado redujo las escuelas infantiles y los centros de atención a personas dependientes, así que todo se hizo más complicado para nosotras que casi siempre somos quienes cuidamos.

Para colmo, quitaron ayudas escolares para comedor, para libros, ¡ah!, y también, iniciaron la privatización de los servicios sanitarios y eso afectó a la prevención de enfermedades, y además pusieron en marcha el copago de medicamentos, por lo que ahora tenemos un gasto más y… podría seguir, pero no te quiero aburrir.

Nos decían que “habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades”, pero era el Mercado el que había especulado por encima de las suyas y ahora, en su nombre, nos han recortado las posibilidades de trabajar, de educar a nuestras hijas e  hijos, de tener una atención sanitaria, de vivir con dignidad discapacitadas, enfermas o simplemente, mayores, porque si no cotizamos a la Seguridad Social porque no tenemos trabajo, ¿cómo será nuestra vejez sin pensión? Mira, y lo digo yo, que tengo más de cincuenta años, pero pienso qué será de las que ahora tienen treinta, no tienen a la vista un empleo, no han criado aún a sus niños y niñas, a nuestros niños y niñas.

Y en ese contexto, la izquierda europea que debería estar luchando desaforadamente contra todo esto, apenas da alternativas, apenas nos escucha, apenas se les oyen propuestas.

Pero también te digo otra cosa: en estos años, nos han quitado derechos y nos han quitado el sueño, pero no los sueños.

Por eso te escribo, porque en noches de insomnio soñamos y decidimos que las mujeres europeas teníamos que contarnos estas cosas para conocerlas, desmontar el relato falso que nos cuentan sobre nuestra realidad, y alzar la voz para cambiar las cosas, para cambiar Europa.

Se puede hacer otra política económica que no nos empobrezca. Se puede defender el Estado de Bienestar que ha sido nuestra seña de identidad. Se puede construir una Europa de la ciudadanía y no de los Mercados. Exijámoslo juntas.

Me despido de ti mujer europea, espero que no perdamos el contacto y que el año que viene, pueda enviarte buenas noticias, como que hemos parado esta locura y volvemos a avanzar hacia la igualdad.

Un fuerte abrazo.

Grupo mujeres Socialista de Rivas-Vaciamadrid.
PSOE Rivas-Vaciamadrid



[1] En España trabajamos 1.690 horas, mientras que en Holanda se trabajo 1.379 horas, en Alemania se trabaja 1.413 horas, en Bélgica 1.577 horas, o en el Reino Unido 1.625 horas. Fuente: OCDE.

[2] Como media, en 2009 los países europeos gastaban un 29,5% de su PIB en políticas sociales, España un 25,04%. Por comparar, el dato para Alemania era de 31,38% y para Francia, 33,05%. Fuente: Eurobarómetro.

[3] La brecha salarial entre hombres y mujeres es en España de un 20% de media según el estudio Determinantes de la brecha salarial de género en España elaborado por el Consejo Superior de Cámaras de Comercio en colaboración con el Ministerio de Sanidad.

[4] Si en 2008 de cada 10 mujeres que se consideraban inactivas en las estadísticas, había otras 10 activas; en 2012, la proporción era de más de 11 activas de cada 10 inactivas. Son datos del Instituto Nacional de Estadística de España.

 

Escrito por en 08/04/2013. Archivado en Cartas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.