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No más violencia sexual contra las manifestantes en Egipto


18/04/2013

Casi todas las mujeres —independientemente de su edad, estatus social o forma de vestir— que han caminado por las calles o viajado en el transporte público de El Cairo han sufrido alguna forma de agresión sexual, verbal o física.

Esto no es una novedad. Durante años, en Egipto, los y las activistas en defensa de los derechos de las mujeres y otros colectivos han instado a las autoridades a que reconozcan la gravedad del problema.

Ha de producirse un cambio fundamental en las actitudes que discriminan a la mujer.

A pesar de la violencia, las mujeres egipcias no se rinden y siguen participando en las protestas y manifestaciones.

Las autoridades egipcias deben introducir reformas legislativas, procesar a los responsables de las agresiones y abordar las causas fundamentales, porque, hasta ahora, se ha hecho caso omiso de la difícil situación de las mujeres que han sufrido violencia sexual.

Las autoridades anunciaron en octubre de 2012 una nueva ley en materia de acoso sexual, pero nunca se llegó a aplicar. Parece que esta no es una cuestión prioritaria para las autoridades. En vez de eso, la nueva Constitución aprobada en diciembre hace referencia al papel de ama de casa de las mujeres, y no se prohíbe expresamente la discriminación de la mujer.

Independientemente de los motivos, es hora de que las autoridades egipcias aborden las cuestiones del acoso sexual y de la violencia contra las mujeres, así como la discriminación crónica y sistemática a la que se enfrentan las mujeres en Egipto cada día de sus vidas.

Nosotros y nosotras no queremos permanecer en silencio ante estos brutales abusos. Queremos mostrar nuestro apoyo, solidaridad y admiración por las personas que han sido asaltadas y que han pagado el precio de la revolución egipcia en su propia piel.

Por todo ello, pedimos a todos los líderes políticos y religiosos de Egipto tres cosas: 1. Que condenen públicamente todas las formas de acoso sexual y violencia de género.

2. Que realicen investigaciones exhaustivas, imparciales e independientes de todos los casos de violencia de género y de agresiones

3. Que garanticen que las supervivientes, sus familiares y testigos reciben protección contra toda forma de intimidación u hostigamiento.

Sr. Morsi, haga de la lucha contra la violencia sexual su MAXIMA prioridad! ¡Basta! ¡No a la violencia sexual contra las mujeres egipcias!

Grupo Local del Sudeste Amnistía Internacional
sudeste@madrid.es.amnesty.org
www.es.amnesty.org

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