A propósito del quinto contenedor

Por Javier Navascués

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El pleno municipal de julio de Rivas Vaciamadrid ha aprobado por unanimidad la puesta en marcha de la recogida separada de la materia orgánica de nuestros residuos domésticos, mediante el llamado quinto contenedor. Quienes llevamos muchos años demandando el avance en la orientación Residuos Cero, no podemos por menos de alegrarnos de este paso. Además ha venido precedido de declaraciones del Gerente de Rivamadrid y del recientemente cesado Concejal de Transición Ecológica, en un sentido parecido. Por ello advertimos algún síntoma de abandono de la parálisis que acompañó la legislatura pasada en estos temas, marcada por la aprobación de mociones sobre residuos, que luego no se convertían en ninguna acción concreta positiva.

Sin embargo creo que es mi obligación señalar algunos aspectos que deben acompañar esta decisión de implantar ese quinto contenedor y de informar a la población de cómo hacerlo correctamente.

El primero y más importante es que el Ayuntamiento prevea, cómo se va a tratar dicha materia orgánica (MO), una vez separada por el vecindario de Rivas.

De momento la MO acaba en el contenedor de resto y éste, desde el año 2018, va directamente al vertedero de las Dehesas, en Valdemingómez, sin tratamiento alguno, según recoge la memoria de Valdemingómez. ¿Va a ser ése el destino del esfuerzo de la población de Rivas?.

Pero parémonos para analizar aquella decisión del año 18 del anterior gobierno municipal, contestada por distintas organizaciones, entre otras por la que represento. Se evidenció una falta total de orientación. Se huía del problema que sin duda era el vertedero de Alcalá, pero sin avanzar en una salida de futuro. Entonces el Ayuntamiento de Madrid se estaba preparando para iniciar la recogida separada de MO. Si el Ayuntamiento de Rivas hubiera dado algún paso en la dirección Residuos Cero, como le exigía al moción mayoritariamente aprobada en septiembre de 2015, se podría haber incorporado Rivas a aquel movimiento separando su MO y no estaríamos ahora en la situación en la que nos vemos, de vertido total. Pero hay más, no hubo ningún convenio entre los dos ayuntamientos para hacer aquel cambio de destino, lo que hoy permite que el actual gobierno de la ciudad de Madrid amenace a Rivas con obligarla a llevar a Loeches sus residuos, junto a los del resto de la Mancomunidad del Este, cuando ese macrovertedero esté en condiciones de recibirlos.

La Declaración institucional aprobada dice muy poco sobre el destino de la recogida separada de MO, que aquí comento, siendo ello, como se puede apreciar muy importante.

Sí cita la Declaración la importancia de avanzar en el compostaje familiar y comunitario, que es muy útil, pues convierte los residuos en abono para los jardines familiares y públicos, de forma inmediata, sin necesidad de transporte. El compostaje familiar, con apoyo municipal, existe desde hace años en Rivas y unas 1000 familias lo usan, aunque no se dispone de cifras. También se han previsto dos zonas de compostaje comunitario en el barrio de la Luna y en José del Hierro. Pero seis meses después de su inauguración no ha comenzado todavía su uso. Esperamos que pronto se ponga en marcha y que además se extienda hacia todos los barrios y urbanizaciones de Rivas. Tiene un gran valor para hacer ver a los vecinos y vecinas que hay otras formas de usar los residuos, mucho menos peligrosas que el vertedero y la incineración y mas valiosas. Sin embargo no es suficiente para tratar las aproximadas 16.000 toneladas/año de nuestros residuos de MO. Siendo optimistas podría conseguirse que una cuarta parte de las aproximadamente 20.000 viviendas de Rivas participaran voluntariamente en los compostajes individuales y comunitarios (4.000 Tm/año).

¿Que se puede hacer con las 12.000 Tm restantes?. Doce entidades ciudadanas de Rivas han hecho recientemente una propuesta en este sentido que se puede consultar en este blog de Rivas Aire Limpio y que comento a continuación.

Una propuesta es impulsar el agrocompostaje. Rivas tiene la suerte de disponer de importantes terrenos de uso agrícola, protegido por el Parque Regional del Sureste. Alguna de estas fincas participa en el proyecto de agrocompostaje que puso en marcha el anterior gobierno municipal de la ciudad de Madrid. Los restos de MO de los locales de restauración y comedores escolares podrían ser los suministradores de esta materia orgánica, que directamente compostarían y utilizarían las fincas agrícolas, con el beneficio añadido del efecto educativo que tendría en la población (empezando por la mas joven) y la reducción del transporte de los residuos.

Aun así ésto no sería suficiente para tratar adecuadamente nuestra valiosa MO. La propuesta colectiva antes citada propone crear tres instalaciones de compostaje municipales en cada uno de nuestros barrios. Creo que las zonas industriales de cada uno de los tres barrios de Rivas, en terrenos municipales, pueden acoger tres plantas municipales de pequeño tamaño que traten adecuadamente entre tres y cuatro mil Tm/año cada una, evitando los desplazamientos a Valdemingómez o Loeches y produciendo un compost de fácil venta en el mercado.

No quiero terminar este artículo sin citar otras importantes cuestiones relacionadas con la política municipal de residuos, que también recoge la propuesta antes citada, que son las que expongo a continuación:

  • El Ayuntamiento debe impulsar la reducción del uso de plásticos y mejorar su recogida mediante máquinas incentivadoras.
  •  El Ayuntamiento debe implicarse en la exigencia del cierre de la incineradora de Valdemingómez y también en que se amplíe el estudio epidemiológico de la misma, para incluir a la población de Rivas Vaciamadrid.

Javier Navascués
Portavoz de Riva Aire Limpio