Las educadoras infantiles, en huelga desde el 7 de abril, inicia un encierro en la escuela infantil Platero junto a profesionales de otros municipios como Arganda, Parla o Vallecas, y representantes de la Asamblea de Madrid, para denunciar la precariedad del sector, exigir mejoras laborales y reclamar una atención más segura y digna para los niños y niñas de 0 a 3 años.
La escuela infantil Platero, en Rivas Vaciamadrid, se ha convertido este viernes en el epicentro de una nueva acción de protesta de las educadoras infantiles. Un grupo de profesionales del sector ha iniciado un encierro que se prolongará durante todo el fin de semana, como parte de la huelga indefinida que mantienen desde el pasado 7 de abril.
En el encierro participan representantes de prácticamente todas las escuelas infantiles de Rivas, junto a educadoras llegadas desde otros municipios como Arganda del Rey, Vallecas o Parla. También han acudido representantes de la Asamblea de Madrid para mostrar apoyo a un movimiento que sigue creciendo y que ya se ha «bautizado» como la “marea amarilla”.
Durante el fin de semana, las trabajadoras permanecerán encerradas en el centro organizando nuevas acciones, preparando pancartas y buscando nuevas formas de hacerse escuchar. Quieren llegar “a todos los despachos”, a los representantes políticos, a las familias y a los vecinos para trasladar que lo que ocurre en las escuelas infantiles “es un problema de todos” y afecta directamente a la calidad de la atención que reciben los niños y niñas de 0 a 3 años. «Sin educación infantil, no hay futuro», aseguran.
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Las profesionales denuncian que llevan años sosteniendo el sistema educativo infantil y aguantando «en silencio» situaciones de precariedad que, aseguran, «ponen en riesgo tanto a las trabajadoras como a los menores que tienen a su cargo». Muchas de ellas hablan de una profesión marcada por la sobrecarga, el desgaste físico y emocional y la falta de recursos, mientras sienten que las administraciones se «aprovechan» de su vocación.
Esta acción se enmarca en un contexto más amplio de protestas educativas que se está desarrollando en distintos puntos del país. Las educadoras señalan el caso de Baleares, donde tras dos meses de huelga el colectivo logró avances en sus reivindicaciones, una referencia que mantiene viva la esperanza de que la presión sostenida termine dando resultados también en la Comunidad de Madrid.

































