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Quien lleva la vara…


Pedro del Cura muestra la vara de Alcalde al público asistente al pleno de investidura del pasado mes de junio (Foto Rivas Actual)

El pasado 15 de junio Pedro del Cura Sánchez recibió, por tercera vez en su historia, la vara de mando de Alcalde de Rivas. Ya lo había hecho en 2014, cuando sustituyó a José Masa, que había dimitido de su cargo; y volvió a hacerlo en 2015, tras vencer apuradamente en las elecciones municipales de mayo de ese año. Cada una de esas veces, la foto que todos los medios de comunicación incluyeron en sus reportajes fue la del nuevo alcalde recibiendo y mostrando al público asistente la vara de mando símbolo del cargo. Un objeto que sólo aparece con ocasión de una investidura para este cargo. Entre una y otra investidura, la vara permanece custodiada por los servicios de Protocolo de Alcaldía, como en prácticamente la totalidad de los municipios españoles.

Es opinión común que la primera función de este objeto asimilado al cargo de Alcalde fue la de servir como medida lineal oficial. Con diferencias entre los historiadores, se sitúa el inicio de esta costumbre entre los siglos XII y XIII, y su final en el siglo XIX, cuando se adoptó oficialmente el sistema métrico decimal en nuestro país. Hasta entonces, la vara del alcalde, con una medida fija de 0.65 metros, servía para dirimir litigios de distinta índole, desde la extensión de un terreno (en varas cuadradas, equivalentes a algo más de 4.000 metros) hasta las medidas de una construcción, o incluso la alzada de un caballo.

La vara de medir… y de mandar

Además de esa función, eminentemente práctica, la vara ha sido desde sus inicios un símbolo del cargo, otorgado por los reyes y exhibido como tal por los alcaldes para dar testimonio de su condición. La literatura ha mostrado incluso alcaldes rebeldes a ceder su vara de mando al rey que se la entregó, como símbolo de resistencia a someterse al poder real. El más famoso, el alcalde de Zalamea, a quien Calderón de la Barca muestra en una actitud de extrema dignidad negándose a traspasar al rey el báculo aun cuando éste reconozca la justeza de las medidas de justicia del regidor contra un capitán de las tropas reales.

Independientemente de las funciones concretas, la vara es un objeto que casi universalmente y desde tiempos prehistóricos se ha usado como símbolo de mando. En España se registraban nada menos que seis cargos, además del rey, que podían usar un bastón o vara de mando: los generales, almirantes y coroneles del Ejército y de  la Marina; los jueces y jueces de Paz; y los alcaldes. Con la vara de alcaldes en la mano, éstos comenzaron ejerciendo también la función de juez local.

Salvo excepciones motivadas por alguna moción de censura u otro acontecimiento imprevisto, la vara de Alcalde prácticamente sólo sale de su estuche y es mostrada en público una vez cada cuatro años, coincidiendo con la toma de posesión de un regidor nuevo.

En Rivas, Mónica es la encargada de Protocolo del Ayuntamiento, y custodia el bastón entre investidura e investidura. “La vara se conserva en el Ayuntamiento, en su propio estuche y no requiere ningún mantenimiento especial. Tan sólo se limpia y abrillanta cuando va a ser usada, que casi exclusivamente es, al menos aquí en Rivas, cuando va a haber un Pleno de Investidura, tras unas elecciones”. En ese Pleno el o la concejala de más edad entre los elegidos preside el Pleno hasta el momento en que la votación señala al nuevo Alcalde. En ese momento, el concejal de mayor edad cede la vara al señalado por la votación, que a partir de ese momento es ya el nuevo Alcalde de la ciudad.

Para todos los gustos

¿Y de qué está hecho el bastón de Alcalde? “El nuestro es de unos 90 cm de longitud, realizado en madera, con empuñadura plateada y cordón de seda en dorado y negro”. Un cordón que también tiene sus características propias: “Los cordones de Alcalde, según el protocolo general, son con predominio de oro e hilos negros, como el nuestro”. En este mundo de los símbolos, los colores del cordón identifican a la autoridad que porta el bastón adornado con él. Así, un almirante portaría un bastón con cordón en oro con fondo rojo; el de un general será todo de oro; el de un juez, en plata y negro.

“En general las varas de Alcalde están hechas de madera con una empuñadura metálica, que en nuestro caso es de plata”. Los hay de ébano, de haya y de otras maderas nobles, mientras que las empuñaduras pueden ser de plata, de alpaca, de latón… Y no hay que olvidar los precios, que también en esto, como si en un catálogo de tienda se tratase, los hay desde los 200 hasta los más de 1.200 euros. Hay que añadir a ese precio los poco más de 100 euros del cordón.

“Es un objeto que, evidentemente, tiene una función meramente simbólica”, sentencia Mónica. En esa medida, si bien la vara de Alcalde representa a la autoridad más que a la persona que en cada momento la ostenta, lo cierto es que a veces, cuenta Mónica, “puede concedérsele a una persona concreta”. Fue el caso del pasado mes de junio, en el acto institucional de reconocimiento a la primera corporación democrática de Rivas, constituida en 1979. En ese acto, el actual alcalde hizo entrega de un bastón a Antonio Martínez Vera, que fue el primer alcalde ripense del periodo democrático.

Sin embargo, no deja de haber sus anécdotas al respecto de la importancia que cada cual da a la vara de Alcalde. El pasado mes de junio, tras las últimas elecciones municipales, Cristina de Francisco, hasta ese momento alcaldesa de la localidad de Melón, en Ourense, y militante del Partido Popular, perdió las elecciones ante el candidato del PSOE. Su reacción le valió algún que otro artículo en prensa: se llevó la vara de Alcalde a su casa, aduciendo que había sido comprada por su marido, Alberto Pardellas, anterior regidor en un binomio familiar que había dominado desde 2003 la política local de este pequeño municipio de poco más de 1.200 habitantes. Claro que no fue lo único que se llevaron: Pardellas había sido inhabilitado por más de ocho años por un delito de prevaricación. Cuando su mujer, Cristina de Francisco, dejó la Alcaldía, dejó 14.000 euros en caja “y una deuda 52.000, sólo en recibos de luz”, según el nuevo alcalde socialista.

 

Escrito por en 31/08/2019. Archivado en 0Ultimas,En Rivas,Gente. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.