Un estudio alerta sobre la desaparición de insectos a causa de la agricultura industrial

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Portada del libro

El nuevo Atlas de los Insectos muestra cómo la agricultura industrial está acelerando la desaparición de insectos tanto en cantidad como en número de especies. La publicación señala también que la agricultura respetuosa con la naturaleza es necesaria y posible, pero las personas agricultoras necesitan apoyo para la transición.

Los insectos están disminuyendo en todo el mundo debido a la agricultura industrial y al uso intensivo de pesticidas que amenazan la producción de alimentos, según el Atlas de los Insectos publicado por la Fundación Heinrich-Böll-Stiftung y la organización Amigos de la Tierra y que cuenta, en su versión en castellano, con un capítulo específico sobre la situación en España elaborado por la Fundación Transición Verde con la colaboración de José Luis Viejo, catedrático de Zoología en la Universidad Autónoma de Madrid.

Los insectos mantienen en funcionamiento el sistema ecológico del planeta y aseguran nuestro suministro de alimentos: el 75% de nuestros cultivos más importantes dependen de la polinización por insectos. También mejoran la calidad del suelo y reducen las plagas de las plantas al descomponer el estiércol y la materia vegetal muerta.

Pero tal y como revela el libro publicado, todos los indicadores de los estudios parciales que se han realizado muestran una clara disminución tanto de la diversidad de especies como del número total de individuos. Y esta tendencia se da en todo tipo de hábitats y condiciones; incluso en los espacios protegidos.

Un 10% desaparecido, otro 40% en peligro

El informe muestra que en España, por ejemplo, en la Reserva de El Regajal-Mar de Ontígola en la Comunidad de Madrid han desaparecido completamente el 10% de las especies de mariposas habituales hace 50 años, mientras que otro 40% han visto reducida drásticamente su población; mientras que en la región de los Pirineos se ha perdido una de cada cuatro especies de abejorros.

Además, el informe pone de manifiesto datos desalentadores a nivel mundial:

  • El 41% de las especies de insectos está en declive y un tercio de todas las especies inspeccionadas corre peligro de extinción.
  • Los polinizadores, que contribuyen directamente a alrededor de un tercio de la producción mundial de alimentos, están amenazados: al menos una de cada diez especies de abejas y mariposas en Europa está en peligro de extinción.
  • El uso de pesticidas se ha quintuplicado desde 1950, con más de 4 millones de toneladas rociadas en campos en todo el mundo cada año. Dos tercios del mercado de plaguicidas está dominado por cuatro empresas: BASF, Bayer, Syngenta y Corteva.
  • La explosión de las granjas industriales ha llevado a que áreas de tierra densas en insectos en Argentina y Brasil sean despejadas para plantaciones de soja con alto contenido de pesticidas. En todo el mundo, ahora cubren 123 millones de hectáreas, un área 2,5 veces el tamaño de España.

Lawrence Sudlow, coordinador del área de Biodiversidad de Amigos de la Tierra, ha afirmado: «La evidencia es clara: el uso de pesticidas está acabando con las poblaciones de insectos y los ecosistemas en todo el mundo y está amenazando la producción de alimentos. Un puñado de corporaciones controla la mayor parte del suministro de pesticidas y si no se controla, seguirán usando su inmensa influencia política para impulsar un sistema de agricultura industrial que continuará arrasando la naturaleza y destruyendo a las comunidades rurales”.

Raúl Gómez, director de la Fundación Transición Verde ha insistido en que «La pérdida a escala global de diversidad de insectos significa que los humanos como especie hemos alterado uno de los pilares de la vida en la Tierra. Ha llegado el momento de actuar con firmeza para frenar la pérdida de biodiversidad. Desde que en 1992 se creó el Convenio sobre Diversidad Ecológica su pérdida se ha acelerado. Hay mucho que hacer en la esfera política, por supuesto, pero también todas las personas podemos mandar señales de que queremos un cambio».

José Luis Viejo, catedrático de Zoología en la Universidad Autónoma de Madrid explicaba: «Los insectos son los pequeños gigantes en cuyos hombros se sostienen los ecosistemas terrestres. El 90% de la producción de un campo de frutales procede de los servicios de los insectos polinizadores. Si no les protegemos, perdemos la base de la vida. Necesitamos una legislación más fuerte para su protección. En Nueva Guinea Papúa, por ejemplo, las mariposas son un recurso que figura en su constitución, ya que las granjas que las producen son una importante fuente de divisas y de empleo.»

El Atlas de los Insectos también realiza una serie de recomendaciones al gobierno de España y la UE para apoyar modelos agrícolas sostenibles que eviten el colapso de los insectos y garanticen la producción de alimentos y buenos medios de vida para las personas agricultoras y trabajadoras agrícolas. Éstas incluyen:

  • Reducir el uso de plaguicidas sintéticos en un 80% en la agricultura para 2030, con una transición justa para las personas agricultoras: una propuesta respaldada por más de 350.000 ciudadanos de la UE.
  • Reformar radicalmente la Política Agrícola Común (PAC) para eliminar los pagos directos perjudiciales no focalizados, reservar al menos el 50% del presupuesto de la PAC para objetivos medioambientales, de naturaleza y climáticos y apoyar a las personas agricultoras en la transición a la agroecología.
  • Eliminar los métodos agrícolas que aumentan el uso de plaguicidas, como el cultivo de plantas modificadas genéticamente.
  • Tomar acciones urgentes para lograr los objetivos sugeridos en las estrategias europeas De la granja a la mesa y la Biodiversidad para aumentar la agricultura orgánica, así como reducir el uso de pesticidas y fertilizantes para 2030.
  • Reducir la producción y el consumo de carne industrial y otros productos animales y apoyar opciones basadas en plantas
  • Reducir la demanda global de productos agrícolas de la UE para reducir la deforestación mundial.

Las organizaciones señalan que para lograr el cambio fundamental necesario para salvar las poblaciones de insectos, el Gobierno Español y el Parlamento Europeo deberían aumentar drásticamente la ambición de las Estrategias sobre Biodiversidad y De la granja a la mesa elaboradas por la Comisión Europea. En este sentido, Amigos de la Tierra, Transición Verde y Heinrich-Böll-Stiftung piden una nueva ley para reducir el uso de pesticidas en un 80% para 2030, así como otras medidas para preparar el camino hacia sistemas alimentarios más justos y ecológicos.