150 personas de Rivas fabrican mascarillas en sus casas y las ofrecen gratis

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Un grupo de personas de Rivas de forma altruista, decidió el pasado 20 de marzo ponerse a fabricar mascarillas en sus casas. Iniciaron este movimiento cuatro vecinas del municipio con la intención de fabricarlas para la residencia de mayores en la que vive la madre de una de ellas, así como para la policía y los servicios sanitarios de Rivas. Pero hoy, cuatro días después, son ya más de 150 personas voluntarias, que a través de las redes se han organizado para fabricar mascarillas sencillas con las mayores garantías de higiene y seguridad posibles.

Utilizando los medios de los que cada cual dispone en casa, siguen una cadena ya organizada para el suministro de materiales, producción de las mascarillas y esterilización del material. Mucha gente les ha contactado para poder unirse al movimiento desde otros municipios pero recomiendan organizar en cada “territorio” una estructura similar que funcione de forma independiente para evitar largos desplazamientos innecesarios y reducir al máximo la posible exposición al virus.

Natividad Martínez (una de las cuatro personas que iniciaron y coordinan el movimiento) cuenta que hace cuatro días, hablando con otras tres amigas, tuvieron la idea de ponerse a fabricar mascarillas en su casa. Comentaban entre ellas las carencias de este tipo de material que hay en todas partes, pero cuenta que la que más les impactó fue la de los empleados de funerarias y cementerios, que iban a “plantarse” porque no les estaban suministrando mascarillas y se negaban a seguir haciendo su trabajo (enterrar a los muertos, seamos claros) sin, al menos, esa mínima protección.

De esa conversación surgió una excelente idea, y se pusieron a fabricar, cada cual en su domicilio y pidiendo el apoyo general. ¿Capacidad de producción? “Pues hoy es el cuatro día y hemos llevado el primer lote de 250 a esterilizar, mañana, con todo lo que se está moviendo, tengamos quizás unas 750 unidades, esto está creciendo muy rápido…”, dice Natividad.

Tanto es así que en esos cuatro días que han transcurrido desde el pasado viernes, 20 de marzo, han pasado de ser las cuatro personas que empezaron… ¡a 150! No es un error: 150 personas.

Y no son suficientes. Natividad explica que según van viendo el ritmo de demanda que llevan, necesitarían ser más. Eso sí, en el grupo no se admite a nadie que no viva en Rivas. La razón: “nos resulta imprescindible ir a recoger material a personas o empresas que nos lo están donando, tanto si son las telas, como los empapadores que usamos como filtros, y otros materiales”. Eso implica tener que circular, y si bien han llegado a un cierto acuerdo que les permite a cuatro componentes del grupo hacer esos viajes imprescindibles, ese acuerdo sólo funciona dentro de Rivas. “Además”, añade Natividad, “es una cuestión de responsabilidad personal nuestra: hay que moverse lo menos que sea posible”.

Llamamiento

Así que el grupo hace un llamamiento: necesitan más personas que vivan en Rivas, que tengan medios propios en sus domicilios para fabricar las mascarillas y que adopten un cierto compromiso de dedicación a la iniciativa. Así como un llamamiento al resto de municipios para que se organicen para crear movimientos similares.

Una pregunta surge casi inmediatamente: ¿creen que las condiciones de higiene y seguridad en que fabrican estas mascarillas son suficientes para que sean productos de garantía? “Todas las personas que nos hemos apuntado a esto nos comprometemos a trabajar con unas medidas de higiene mínimas aseguradas: las hacemos con mascarilla puesta y con guantes, desinfectamos las zonas en las que trabajamos y el producto final lo esterilizamos con una máquina de ozono que tiene una compañera”. Y añade: “A toda persona a la que le hacemos llegar estas mascarillas le hacemos constar las condiciones en que están hechas, porque si considera que no son suficiente garantía, puede decidir no usarlas, o bien puede aplicarles otras medidas de higiene adicionales a las que tenga acceso”. Estamos en tiempo de ayudarnos unos a otros.

Como forma de contacto han creado una dirección de correo electrónico rivasproyectosolidario@gmail.com porque “aunque los teléfonos o las aplicaciones de mensajería serían más rápidos y directos, también nos provocarían un cuello de botella, ya que varias de nosotras no podríamos hacer otra cosa más que atenderlos”.

Necesidades

Han empezado haciendo mascarillas “simples”, y para ello requieren “empapadores, cinta, gomas elásticas, telas de algodón y también valdría friselina (tela sin tejer) y filtros hepa, de campana extractora, de aspiradora…” Se solicita que la gente aporte lo que pueda, quizás comprándolo por ejemplo, por Amazon, y poniendo como destinatario “cualquiera de nosotros, según se acuerde a través del mail, para que se integre en la cadena de producción”.

Pero se plantean también la fabricación de viseras protectoras 3D. Esto implica que necesitan, en primer lugar, gente que tenga una impresora 3D en casa (en los últimos años es un artículo que se ha popularizado más de lo que se puede pensar), pero también, como es lógico, “material de impresora y planchas de pvc”. También en este caso “si lo que se aporta es dinero, haríamos como con los materiales para las mascarillas normales: comprarlo por los mismos medios y procedimiento”.

Piden, eso sí, que a esa dirección de correo electrónico lleguen los mensajes destinados a ofrecerse para hacer este trabajo, para solicitar mascarillas, o para donar materiales. Y que sean concisos: nombre, una forma de contacto, y qué desean (ofrecerse para trabajar en sus casas, donar materiales o solicitar mascarillas).

¿Quién dijo que la gente había perdido ya la costumbre de autoorganizarse?