De nuevo hay que cambiar la hora: en la madrugada del sábado al domingo ganaremos una hora de sueño

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Cuando los relojes marquen las 3:00 de la madrugada del sábado 24 de octubre al domingo 25, en España habrá que atrasar el reloj y ponerlo de nuevo en las 2:00 de la madrugada. De esta forma dormiremos una hora más y al despertarnos habremos entrado en el horario de invierno. El cambio de hora dos veces al año seguirá existiendo, por el momento, en España, a pesar de la recomendación de la Comisión Europea de ponerle fin en 2021.

Los cambios horarios siguen vigentes en España, y este primer fin de semana se llevará a cabo el correspondiente al paso del horario de verano al de invierno. Cuando sean las 3:00 de la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre, habrá que retrasar una hora el reloj, de manera que volverán a ser las 2:00.

La Comisión Europea aprobó en su día el fin de los cambios horarios en función de la estación del año (verano o invierno), pero no será hasta 2021 que los países decididos a ello pongan fin a esta práctica. Esto es debido a que la CE dejó libertad a cada estado miembro para acabar con esta práctica o continuar con ella. España, hasta el momento, ha decidido continuar con estos cambios de hora.

Esto implicará que, a partir de 2021, las personas que viajen desde España a un país de la Unión Europea que haya puesto fin a los cambios horarios, deberán tener en cuenta la hora que esté vigente en el país de destino. Igual ocurrirá si se viaja entre países que hayan dejado un horario fijo, pero que hayan tomado como referencia distintas estaciones del año.

La decisión que en los años 70 llevó a la Unión Europea (por entonces llamada Comunidad Económica Europea) a instaurar los cambios de hora dos veces al año, tuvo que ver especialmente con la crisis del petróleo. Se buscaba un ahorro energético al ajustar los horarios cotidianos de trabajo de la gente a las horas de luz. En los últimos años, sin embargo, la eficacia de este ahorro ha sido puesta en duda por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), que la considera una disposición cuyo ahorro real podría ser de sólo seis euros al año en la factura energética por hogar.