En la obra “La conjura de los necios” de John Kennedy Tool, una novela muy recomendable, su protagonista dice una frase que hoy bien podría ser aplicable a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso: “Sólo me relaciono con mis iguales y como no tengo iguales no me relaciono con nadie”. Porque lo que hay detrás de su actitud no es un acto de rebeldía, sino una actitud extremadamente irresponsable hacia la ciudadanía por parte de alguien que representa un cargo público y que debería anteponer el interés público al partidista. O más bien el interés público al personal.

Porque Isabel Díaz Ayuso y su equipo saben perfectamente que la actual coyuntura política, económica, social y medioambiental hace que sea imprescindible tomar medidas en relación al ahorro energético. Medidas que no las impone el actual Gobierno de España, al que tanto desprecian, sino que vienen marcadas por Europa para reducir la dependencia de Rusia y luchar contra la emergencia climática, y que ya han sido tomadas en otros países.

Como ha ocurrido en Alemania, donde se ha suspendido la iluminación nocturna en edificios emblemáticos de Berlín o Múnich, o se ha apagado el 48% de los semáforos cuando no hay tráfico. Pero también medidas que se han ido sucediendo en otros países importantes de la zona euro como Francia, con el lanzamiento de un Plan de Sobriedad Energética para reducir un 10% del consumo energético en dos años, o medidas de adaptación de temperaturas en Italia, Grecia, Hungría o Irlanda.

También el Presidente del PP, Feijóo, aseguraba hace tan solo diez días la necesidad de un plan de ahorro energético en España para reducir el consumo innecesario y pactar con los ayuntamientos un ahorro en alumbrado eléctrico nocturno. Pero como en la obra de Kennedy, Díaz Ayuso prefiere “hacer caso omiso” y no relacionarse ni siquiera con los suyos, porque prefiere seguir construyendo “su personaje”, jugando a que no es política, y que lo importante sea irse de cañas, no encontrarte con tus “ex” y que los atascos sean un signo distintivo de Madrid.

Esa popularidad marcada por la polémica, que ha sido el principal factor que la ha encumbrado, y que nada tiene que ver con la sencillez ni con la naturalidad, tiene fecha de caducidad. Porque la ciudadanía de la Comunidad de Madrid también sabe que, en momentos de crisis, y sobre todo crisis que dependen del exterior, precisamente toca aunar esfuerzos, trabajar de forma conjunta y desde lo concreto, y poner en marcha medidas que ayuden a paliar la dependencia energética del exterior y la crisis climática, que sin duda debe servirnos como punto de inflexión para afrontar los cambios medioambientales.

Y desde Rivas llevamos años trabajando en ello con toda la humildad posible. Por eso, en 2018 pusimos en marcha un plan de compra directa de energía para edificios municipales que nos ha permitido no depender de las comercializadoras ni de intermediarios del mercado energético, y destinar ese ahorro a políticas públicas educativas, sociales, culturales y deportivas.

También hemos promovido el Proyecto 50/50, fomentando el ahorro de energía y agua en colegios públicos, en lo que el 50% del dinero ahorrado en los centros se destina a mejoras de eficiencia energética de los propios colegios.

Sin olvidar nuestra apuesta firme respecto a los consumos de otro tipo de energías con el suministro, instalación y puesta en marcha de hasta 19 puntos de recarga municipales gratuitos de vehículos eléctricos, facilitando la reconversión del parque móvil de Rivas a movilidad eléctrica.

También seguimos dando pasos con la apertura de la Oficina de Transición Energética, asesorando a nuestros vecinos y vecinas sobre la instalación de fotovoltaicas y demás sistemas de autoconsumo. Y por supuesto, continuamos caminando hacia la comunidad energética global, donde 50 edificios municipales serán las semillas que permitan arrancar este proyecto junto a la participación de nuestra ciudadanía, con el fin de democratizar la factura de la luz y combatir la pobreza energética.

Sin duda, políticas transformadoras que deben marcar nuestra agenda en los próximos meses y en la que seguiremos buscando la colaboración entre administraciones como estamos haciendo con la solicitud de los fondos europeos y la colaboración del Gobierno de España.

Por eso, no es el momento de que los “políticos” se conviertan en estrellas. Ahora es cuando el Gobierno autonómico, con su Presidenta a la cabeza, debería ayudar a los municipios a impulsar propuestas y medidas que busquen soluciones, y no polémicas. Sabemos que queda mucho por hacer, pero desde Rivas volvemos a tender la mano y a trabajar con lealtad institucional para que nuestras ciudades estén a la altura.

Es el momento de trabajar con honestidad, transparencia, respeto, humildad y compromiso. Y es ahí donde nos van a encontrar. Tenemos una ciudadanía de la que nos sentimos muy orgullosas. Con nuestro granito de arena, desde Rivas seguiremos apostando por seguir caminando en esa dirección, sin ruido, pero sin descanso.