Uno de los servicios quizás menos conocido que Rivamadrid presta a la ciudad, es el de Primera Intervención. Durante todo el año utilizando la plantilla regular de la empresa municipal, pero especialmente de mediados de junio a mediados de septiembre, mediante un equipo específico para ello, el SPI se encarga de vigilar posibles incendios y colaborar en su extinción, en un municipio en el que el 70% de su término lo ocupan zonas rurales y forestales, especialmente el Parque Regional del Sureste.

Mucha gente en Rivas lo ha visto, bien sea por dentro de la ciudad, bien por el mucho monte con que cuenta el término municipal. Es un pequeño camión de color amarillo y aspecto de todoterreno al que se ve a menudo circulando por las calles de la ciudad o por los caminos del Parque Regional del Sureste y otras zonas rurales del municipio.

Cinco de los seis trabajadores y trabajadoras que han estado adscritos el pasado verano al SPI posan junto al camión ‘amarillo’ (Foto Kike Ayala / Rivas Actual)

Mucha gente lo ha visto, pero no demasiada sabe a qué se dedican el vehículo y la gente que lo conduce. Realiza recorridos de vigilancia e inspección, pero también de primera intervención y apoyo a bomberos en muy distintos casos de desastres: incendios, inundaciones… Eso de la «primera intervención» no sólo se encuentra en el nombre del servicio que el camión y sus ocupantes prestan al municipio, sino en la práctica cotidiana de un servicio, el de Primera Intervención, que la empresa municipal Rivamadrid presta a la ciudad en muchas situaciones diferentes, pero que aumentan considerablemente durante los tres meses que van desde mediados del mes de junio a mediados de septiembre de cada año.

Tres meses a tope

El Servicio de Primera Intervención (SPI) de Rivamadrid se viene prestando desde el año 2009. Para ello, Rivamadrid dispone de todos los recursos necesarios para la prestación del servicio, comunicarse con los servicios de emergencias y para apagar pequeños conatos de incendios. A esto se suma una labor de concienciación con aquellos ciudadanos que estén cometiendo imprudencias en la zona forestal que puedan conllevar riesgo de incendio (barbacoas, botellones, acceso con vehículos a zonas restringidas, etc.).

Este año, el servicio comenzó el lunes 13 de junio y finalizó el pasado 14 de septiembre, atendiendo la vigilancia del patrimonio verde del municipio todos los días de la semana (de 15h a 02:00, de lunes a viernes, y 24 horas al día los fines de semana). Son los meses de verano en que aumenta exponencialmente el riesgo de incendios. En este país, y en concreto en Rivas, sabemos muy bien hasta dónde puede llegar el aumento de temperaturas y las consecuencias devastadoras que muchas veces produce.

He aquí algunos datos que Rivamadrid ha publicado respecto a lo que ha supuesto la campaña de este año:

De todas las incidencias hay que destacar un conato de incendio que se sofocó con la ayuda de Policía Local y dos vecinos en la zona del Rocódromo de Mazalmadrit, en una zona especialmente sensible por la presencia de masa forestal, en concreto pinar de alto valor ecológico. También, un incendio en la zona trasera del Auditorio Miguel Ríos que requirió la extinción por parte de bomberos y en el que el SPI participó refrescando la zona. Este incendio afectó a una zona de matorral bajo sin gran valor ecológico y un incendio en los alrededores del Soto del Grillo que se inició en Velilla y alcanzó los límites de Rivas aunque sin especial afección a nuestro municipio, pero con mucho riesgo.

Una vista del camión que se utiliza en el servicio (Foto Kike Ayala / Rivas Actual)

Rivas, un municipio con un 70% de territorio de campo y monte

Es notorio el crecimiento de Rivas tanto en número de habitantes como en construcción de edificaciones de carácter urbano. Pero lo que no demasiada gente conoce es que ese incremento, exponencial desde la década de 1990, se ha producido en apenas un 30% del suelo que forma parte del término municipal de Rivas Vaciamadrid. El 70% restante lo constituye el Parque Regional del Sureste y otras zonas rurales, como la de huertos en el Soto del Grillo y otras aledañas al Cerro del Telégrafo.

Mucho campo, mucho riesgo, podríamos decir. Porque esas zonas rurales, especialmente la del Parque Regional del Sureste, están dotadas, afortunadamente, de una gran masa forestal. Es, no hay que olvidarlo, un bien precioso en estos tiempos de cambio climático, con el consiguiente aumento muy notable de las temperaturas. Los árboles actúan como nuestro particular y ecológico aire acondicionado global, además de suponer un remedio eficaz contra el aumento de emisiones nocivas a la atmósfera. Y Rivas cuenta con un pulmón muy importante, que aumenta cada vez más gracias a las políticas de renaturalización de terrenos urbanos llevada a la práctica por el Ayuntamiento.

Para cuidar ese entorno, sobre todo en la época del año en que es más necesario, es para lo que, principalmente, existe el Servicio de Primera Intervención de Rivamadrid. El vehículo y quienes lo conducen son «los del camión amarillo», como la gente suele conocerles. Pues ya saben a qué se dedican.

Vanessa Millán Consejera Delegada de Rivamadrid: «No es habitual encontrar municipios con un servicio como el nuestro»

Vanessa Millán, concejala de Transición Ecológica, es también Consejera Delegada de Rivamadrid. Le preguntamos acerca del Servicio de Primera Intervención:

RIVAS ACTUAL: Rivas cuenta con un servicio de primera intervención. ¿Cree que la ciudadanía conoce suficientemente su existencia? 

VANESSA MILLÁN: Pues creo que por desgracia es un servicio aún desconocido a pesar de su importancia. Como sabemos, tres cuartas partes de nuestro municipio son Parque Regional, y la labor que hace el servicio de prevención de incendios sobre todo en la zona forestal es importantísima.

Esperemos que cada vez más sea un servicio conocido y que cuando nuestro vehículo circule por el municipio durante los meses de verano no solo sea visible, sino que además nuestros vecinos y vecinas conozcan esa labor preventiva y también de sensibilización ambiental tan importante y necesaria que presta.

R.A.: ¿Es habitual, en otros municipios equiparables a Rivas, contar con un servicio como éste?

V.M.: No. De hecho, aunque sí que se nos solicita que los municipios tengamos planes locales de prevención de incendios forestales, los servicios forestales como tal dependen de las Comunidades Autónomas.

Nosotras en Rivas comenzamos a prestar este servicio en 2009 con un objetivo de carácter más preventivo y de actuación rápida por la presencia tan relevante de una zona tan singular como el parque forestal de Mazalmadrit, el Cerro del Telégrafo y el Parque Regional del Sureste (aunque en el caso de este último, su mantenimiento sea competencia de la Comunidad de Madrid) y la necesidad de preservarlo de la acción del fuego.

R.A.: ¿Con qué filosofía está diseñado el servicio? Dicho de otra manera ¿qué tareas se abordan desde él, y con qué medios?

V.M.: La principal tarea es la de observación para localizar pequeños conatos de fuego y poder abordarlos en una primera intervención, antes de que desemboquen en un incendio forestal y ayudar también a los bomberos en caso de que haya un problema mayor. A partir de ahí, se aprovecha para realizar labores de limpieza, control, educación y concienciación con personas o colectivos que puedan suponer un riesgo como los botellones, acceso de vehículos de motor en zonas prohibidas u hogueras no permitidas.

Además, nos ha permitido actuar con rapidez en casos de contenedores quemados en la vía pública y evitar males mayores a la espera de la llegada de bomberos. Para ello, contamos con un vehículo 4×4 dotado con depósito de agua y espumógeno y grupo de presión, y un equipo de profesionales formado por 3 conductores y 3 peones que, mediante un sistema de turnos, hacen un recorrido prediseñado para hacer controles visuales desde distintos puntos de observación que permiten abarcar la totalidad del municipio.

Manuel y Jesús, dos de «los del camión amarillo»

Jesús (izquierda) y Manuel, antela sede de Rivamadrid (Foto Rivas Actual)

Manuel Calvo y Jesús Bautista han trabajado en la campaña de verano 2022 del SPI. No es la primera vez que lo hacen. Con año más el primero y dos más el segundo, tienen experiencia más que suficiente para explicar cómo es el trabajo en este servicio.

Ambos reconocen que tienen «las emergencias en la sangre», porque también son los dos miembros voluntarios de Protección Civil en Rivas. Siempre les ha hecho gracia que les llamen «los del camión amarillo», pero reconocen que seguramente se debe a desconocimiento del servicio que prestan.

Un servicio que, si bien es mucho más intenso desde mediados de junio a mediados de septiembre, lo cierto es que, con personal permanente de Rivamadrid, el ‘camión amarillo’ hace muchas más cosas. Entre ellas, una labor permanente de concienciación, «especialmente entre la juventud», señalan. Y Jesús es categórico: «los jóvenes, cuando están de botellón, muchas veces se acercan a nosotros a preguntarnos qué trabajo hacemos». Otros lo conocen ya y vienen a pedirnos bolsas para recoger los restos de su actividad. «Y he de decir que la gran mayoría de las veces sí que recogen lo que ensucian. Pocas veces hemos tenido que recoger nosotros, porque las papeleras están abarrotadas».

Dejamos el audio de la entrevista que RIVAS ACTUAL hizo a ambos pocos días antes de la publicación de este reportaje, en un establecimiento cercano a la sede de Rivamadrid.