Hoy, desde Mujeres Singulares, en Plural, quiero hacer un pequeño homenaje a todas las médicas y médicos que, en estos días tan duros, han dado más del ciento por ciento de sí mismos para todas nosotras.

Recientemente, concentradas en la pandemia, se nos ha pasado por alto el fallecimiento de Catherine Hamlin el día 20 de marzo: médica, obstetra y ginecóloga. Catherine Hamlin nació el año 1924 en Sídney, Australia. Se graduó en la Universidad de esa ciudad el año 1946.

En 1959 viajó a Etiopía, junto a su esposo, el Dr. Reg Hamlin, para capacitar a parteras, pero pronto se dieron cuenta del problema de la fístula obstétrica entre las mujeres que vivían en las zonas rurales. Después de proporcionar cirugía de reparación durante muchos años en hospitales etíopes, cofundaron el Hospital Addis Ababa Fistula en 1974. Hoy es un centro global de experiencia y capacita a cirujanos de todo el mundo. Describe el trabajo de su vida en un libro: “El hospital junto al río: una historia de esperanza”. Catherine Hamlin ha ayudado a las mujeres más desprotegidas del planeta: las que no tienen nada, ni siquiera derechos; Son las pobres entre los pobres… Son las parias de Etiopía, uno de los países más empobrecidos del mundo. Son mujeres jóvenes, casi niñas, hambrientas, que tratan de dar a luz hijos demasiado grandes para sus pequeños cuerpos. No tienen acceso a un médico y pierden a sus hijos durante partos que duran hasta diez días. La consecuencia es fatal: quedan lesionadas de por vida y, desde entonces, la orina y las heces correrán irremediablemente por sus piernas. El 70% de las etíopes sufre algún tipo de mutilación genital.

La mujer etíope simplemente por nacer mujer ya es de por si un lastre, pero la fístula obstétrica es el tremendo estigma que padece una de cada diez africanas después de dar a luz. Se traduce en un orificio entre la vejiga de la orina y la vagina, y otro entre la vagina y el recto, por lo que estas mujeres no pueden controlar sus esfínteres. En sus comunidades son rechazadas y algunas morían de hambre. La mayoría de las que llegan al hospital, caminan durante días para llegar a él.

Es el único hospital en el mundo que se ocupa en exclusiva de la llamada fístula obstétrica, una de las lesiones más devastadoras para las mujeres y prácticamente desconocida. El tratamiento en este hospital es gratuito para las mujeres, fue el comienzo de un proyecto que se ha ido extendiendo al resto de Etiopía.

No todas las mujeres se recuperan de esta dolencia y, al no poder volver a sus comunidades, se quedan a vivir en el complejo del hospital donde reciben formación para su futuro.

Según la OMS: cada año, entre 50.000 y 100.000 mujeres de todo el mundo son afectadas por la fístula obstétrica. La mayoría de los casos afectan a mujeres pobres que viven en culturas donde la situación socioeconómica y la autoestima de la mujer dependen casi por entero de su matrimonio y su capacidad para procrear.

Las fístulas obstétricas se siguen produciendo porque los sistemas de asistencia sanitaria son incapaces de prestar atención maternal accesible y de buena calidad: en particular planificación familiar, atención cualificada del parto, asistencia obstétrica de urgencia básica y completa, y tratamiento asequible de la fístula. Las mujeres que padecen esta “tragedia” pueden someterse a una intervención quirúrgica sencilla: el 80-95% de fístulas vaginales pueden ser cerradas mediante cirugía.

Catherine Hamlin ha sido reconocida en todo el mundo por su trabajo, pero apenas se ha hecho nada para remediar esta situación de una mayoría de las mujeres en el mundo. Así, en 1983 fue nombrada Miembro de la Orden de Australia; en 1995, Compañera de la Orden de Australia; en 2001 Centenary Medal;  El Fondo de Población de las Naciones Unidas ha reconocido a Hamlin como una pionera en la cirugía de la fístula por sus contribuciones al desarrollo de técnicas y procedimientos para el tratamiento de la fístula obstétrica. Ha sido nominada dos veces al Premio Nobel de la Paz: en 1999 y en 2014. Se le otorgó el Premio Nobel Alternativo de la Fundación Right Livelihood Award en 2009. En 2010, un premio al logro de por vida del presidente etíope y la ciudadanía etíope, en 2012.

No quiero terminar este pequeño homenaje, sin dar un toque de atención sobre lo que está pasando en nuestro país, con el sistema sanitario que, a día de hoy, todavía no se está reforzando para que alcance un nivel de atención adecuado. Oímos al  personal sanitario que no tienen el descanso merecido, por otro lado, la atención primaria no se le está dando los recursos físicos y personales necesarios… ¡No lo permitamos! Es el mejor homenaje que podamos hacer a nuestros sanitarios, así como a las personas que se nos han ido.