Mujeres singulares, en plural: Trótula de Salerno

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TRÓTULA DE SALERNO (1050 – 1097)

Por Esperanza Negueroles

En días pasados se ha podido ver, por las calles de Rivas, en los carteles anunciadores del Día Internacional de las Mujeres una imagen con el nombre de Trótula de Salerno. Supongo que para muchas personas era un nombre desconocido y se habrán preguntado quién era.

Ahora, parece que eso fue hace siglos…en otra época; pues con el COVID 19 algo, o mucho, ha cambiado para todas nosotras. Por ello, creo que viene al pelo, como homenaje a todas las personas que desde el sector sanitario están dando todo lo mejor de ellas: ¡que es muchísimo!: llevan años peleando por el Sistema Público de Salud que las Comunidades Autónomas estaban desmantelando; gracias a ellas, el Sistema sanitario se ha mantenido a “trancas y barrancas” y “visto lo visto”, (a las pruebas me remito) sufrimos ahora el resultado de ese desmantelamiento…

Pues bien, desde estas páginas hare una breve semblanza de esta mujer, médica de la famosa Escuela Médica de Salerno. Esta escuela fue fundada alrededor del año 1000, se cerró en 1811, por orden de Napoleón; se ha considerado como la primera universidad de Europa. Se sabe que en ella, las mujeres podían estudiar, ejercer la medicina y enseñarla, fue una escuela excepcional entre los siglos XI y XII, que no estaba conectada a la Iglesia. Estaba ubicada en un lugar de aguas curativas que además, servía como puerto de entrada a los peregrinos que regresaban de Palestina. Entre su profesorado y alumnado figuraban personas de origen griego, judío, árabe y latino.

Judy Chicago. La cena. 1979 Representa el lugar que ocuparían 39 mujeres, reconocidas por sus hechos o por el mito que personifican. Y en las baldosas del suelo, el nombre de 999 mujeres más.

Trótula lideró el grupo de mujeres médicas –las mulieres salernitanae- que desde las distintas partes del viejo continente venían a estudiar con ella. Escribió varios tratados de anatomía y fisiología femenina, varias obras de ginecología y cosmética de los cuales nos han llegado dos: De passionibus mulierum curandorum y Ornatum mulierum unificadas posteriormente en: Tratados de Trótula; estos “Tratados” se difundieron por toda Europa occidental entre los siglos XII y XVI. La última obra citada, trataba de cosmética y enfermedades de la piel; entre ellas, la autora describió por primera vez, las manifestaciones dermatológicas de la sífilis.

La medicina de Trótula era una medicina preventiva y poco agresiva en la que se ponía de manifiesto su amplio conocimiento de los tratados de Hipócrates y Galeno: la limpieza, una dieta equilibrada y el ejercicio contribuirían al equilibrio de los humores. Si a pesar de todo ello, la enfermedad hacía su presencia, era partidaria de ordenar tratamientos poco agresivos: baños, masajes, etc. y, en el caso de fracasar estos métodos, podía llegar a recurrir a purgas violentas o tratamientos quirúrgicos.

El más famoso de esos tratados fue “De passionibus mulierum curandorum”, en el que explicaba la menstruación, la concepción, el embarazo, el parto, el puerperio, el control de natalidad, las enfermedades del útero y de las vías urinarias. Este magnífico aporte fue referencia obligatoria en las mejores universidades de Europa hasta avanzado el siglo XVI.

Hablando del control de la natalidad, de las causas y tratamientos de la infertilidad señaló que es «igualmente frecuente que la concepción se vea impedida por un defecto del hombre como de la mujer» (en tiempos donde la mujer era la culpable de todo). Expuso una técnica quirúrgica (seguramente desarrollada por ella) para reparar el perineo desgarrado en el parto e hizo especial hincapié en los cuidados que hay que prodigar después del paro a la mujer y al recién nacido. También explicaba como “remendar virgos” (como se dice en La Celestina). Escribió sobre la necesidad de la higiene corporal, aconsejando baños y aplicaciones de lociones antisépticas y la importancia de practicar la cirugía con extrema limpieza evitando las contaminaciones.

Su fama fue tal que sus libros fueron copiados y vueltos a copiar durante varios siglos (hay que recordar que aún no había imprenta). Aunque, ya en el siglo XII, algunos copistas empezaron a atribuir sus libros a su “marido”, hasta que su nombre fue definitivamente sustituido por su forma masculina: Trottus. Para el siglo XV ya se negaba su existencia

Lugar de Trótula en La Cena de Judy Chicago. 1979. Museo de Brooklyn

En el siglo XVI (1544) el editor Johannes Schottus incluyó, en su colección de tratados de medicina, El libro de Trótula de las enfermedades de las mujeres antes, durante y después del parto. Con ello, este editor refundió, en uno solo, la obra de los textos de Trótula. Según escribió en la Introducción de esta publicación: lo escrito era de una mujer de la antigüedad de “gran experiencia y erudición”; para borrar todo rastro de que se tratara de una autora de la Edad Media, suprimió también todos los nombres posteriores al siglo III que éstos contenían. Asimismo, como era una obra “escrita por una mujer” solo incluyó la parte de la salud de las mujeres. Posteriormente se reeditó ocho veces y su influencia perduró durante siglos entrando, por primera vez en un tratado ginecológico en 1566.

El nuevo editor, Caspar Wolf, “corrigió la atribución de autoría de este texto y sustituyó el nombre de Trótula por el de Eros.” consideraba que Trótula era una corrupción de Eroiulia, forma incorrecta de Eros Juliae, con lo que la autoría de los tratados quedaba adjudicada a un tal Eros, esclavo liberto de la emperatriz Julia. Los textos adquirían automáticamente procedencia clásica y, ¡por supuesto! de autoría masculina.

Así, en las dos últimas ediciones del siglo XVI se publicaron, atribuidas a Eros; lo que resultaba muy adecuado, pues el tratamiento ginecológico, en aquellos momentos, se estaba desplazando a manos masculinas y, de esa manera, se atribuía a un varón la autoría del Tratado que se convirtió en el más influyente durante siglos.

Sudhoff y Singer, a comienzos del siglo XX, trataron de eliminar a Trótula por completo afirmando que “sus trabajos incluyen instrumentaciones quirúrgicas demasiado complicadas, ninguna mujer escribiría tan explícitamente sobre cuestiones sexuales». Desgraciadamente gozaban de tal prestigio como historiadores de la medicina, que hasta las feministas de entonces se mostraron reacias a contradecirlos, de manera que fue casi borrada de la historia.

Fueron las obras históricas de tinte nacionalista, las que defendieron la escuela de Salerno y, con ello, a Trótula como mujer docta de esta escuela. Fueron Trótula y “las damas de Salerno” quienes ayudaron a que se produjera el renacimiento médico que marcó el fin del oscurantismo en Europa.

Según la historiadora Mónica Green, Trótula de Salerno, aparece, a través de sus textos, como una mujer “sanadora y consumada empírica, que combina los saberes terapéuticos tradicionales con nuevas propuestas que son resultado de sus propias observaciones”, a la que su propia condición de mujer “la situó en los márgenes del universo masculino de la educación y del discurso erudito (y) a su vez le facilitó, a ella y a otras sanadoras, un acceso íntimo al cuerpo femenino que,….ningún sanitario varón hubiera obtenido.”

Espero que al final de estas líneas sepamos algo más de quién era esta médica medieval y que se nos haya abierto la curiosidad por saber más de ella y de otras mujeres que hasta el día de hoy, están siendo olvidadas.