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Veinte puntos no bastan para matar a Aticon Uros Rivas


Giménez (11) logró secar a McDonald (botando el balón) y fue la clave de la remontada (Foto: Kike Ayala)

Giménez (11) logró secar a McDonald (botando el balón) y fue la clave de la remontada (Foto: Kike Ayala)

Aticon Uros Rivas se impuso (76-70) ayer, sábado, a un Agrícola Villarrobledo que llegó a alcanzar 19 puntos de ventaja en el primer cuarto, pero que vio descender paulatinamente su renta a lo largo del resto del partido. La impresionante defensa de Pablo Giménez sobre Anthony McDonald, clave en la recuperación de los ripenses.

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Una veintena de puntos (para ser exactos, diecinueve) no son suficientes para dar por muerto a Aticon Uros Rivas. Y si no, que se lo pregunten al entrenador de Agrícola Villarrobledo, que vio cómo su equipo arrasaba a los ripenses en el primer cuarto (12-25, pero con una máxima diferencia de 19 puntos) y también cómo a partir del siguiente periodo los del Cerro comenzaban una recuperación que duró el resto el partido, con 3 puntos arañados en el segundo cuarto (22-19), otros 7 en el tercero (18-11) y 9 en el último (24-15).

La clave de lo que ocurrió en el primer cuarto lleva el número 5 en su camiseta del Agrícola Villarrobledo, se llama Anthony McDonald y es un dos que puede subir el balón sin problema, con tremenda movilidad y rapidez, instinto asesino para la asistencia y una muñeca que le permite armar el tiro de tres en unas décimas de segundo y con su defensor a escaso medio metro. Metió los seis primeros triples que lanzó y eso colocó a Villarrobledo con una ventaja aparentemente decisiva ante un Aticon Uros que se movía como si el partido no hubiese empezado aún. Las alarmas no saltaban y nadie defendía a McDonald como era imprescindible: con agresividad, con la intensidad necesaria para no darle ni siquiera ese medio metro. McDonald se echó a su equipo, no a la espalda, pero sí a la muñeca, y con el acompañamiento de Diatta logró instalar a Villarrobledo en una más que cómoda renta.

Pero si la comodidad fue el pensamiento de Manuel Jiménez, el entrenador de los manchegos, se equivocó totalmente. El dato que faltaba para que la comodidad imperase el resto del partido lleva el número 11 en la la camiseta de Aticon Uros y se llama Pablo Giménez. El ripense recibió la encomienda de hacer lo que nadie estaba haciendo: defender correctamente a un jugador de las características de McDonald e impedirle continuar con la sangría indecente que estaba aplicándole a los del Cerro.

Giménez (con “g”, no lo olviden, que a él le gusta recordarlo siempre) se instaló a treinta centímetros del 5 de Villarrobledo y no le dejó ni a sol ni a sombra. Cerca ya del descanso, Giménez robó dos balones a McDonald que de forma evidente le sacaron del partido, tanto psicológica como literalmente, ya que su entrenador le sentó. Rivas logró recuperar mínimamente la desventaja y, si bien aún no se vislumbraba la posibilidad de remontada, el público del Cerro respiró algo más tranquilo porque, al menos, la siesta parecía haber terminado.

Tras el descanso, Juanjo Simón, el técnico ripense, movió el banquillo con muchísima sabiduría, sin dilaciones inútiles y alternando sus cincos (tremendamente disminuidos en el potencial por arriba respecto a los manchegos) y a sus bases y a su perímetro. Giménez continuó con la defensa asfixiante sobre McDonald, que intentó tímidamente recuperar su liderazgo sin conseguirlo, sobre todo tras un nuevo robo de balón de Giménez sobre el bote del jugador de Villarrobledo. Eso dejó a McDonald en el papel de casi espectador del encuentro, permanentemente anclado en la esquina a la espera de un despiste que le permitiera recibir y lanzar cómodamente de tres. No ocurrió y el 5 manchego sólo pudo intentar alguna esporádica entrada a canasta y algún tiro en mala posición que no le reportó ningún punto. El trabajo de todos los jugadores de Aticon Uros (no sólo, evidentemente, el de Giménez, aunque éste siguió siendo espectacular y se permitió anotar además de secar a su rival) empezó a dar frutos y la renta de Villarrobledo volvió a disminuir gracias al trabajo de Ajero, De Pinto, Iglesias y compañía.

La apoteósis llegó en el último cuarto. Villarrobledo se mostró como un equipo carente de alternativas, sin reaccionar a la presión y a los cambios de juego de su rival, lo que fue la clave de la remontada ripense. Jugaron o intentaron jugar siempre a lo mismo y sólo Alamillo, el 10 de los visitantes, intentó hacer más cosas con notable estilo y maneras. McDonald seguía secado por Giménez y el resto de jugadores visitantes parecían tener poco que decir aparte de lo ya mostrado hasta entonces.

Giménez se llevó un golpe en el muslo que le hizo abandonar la cancha (Foto: Kike Ayala)

Giménez se llevó un golpe en el muslo que le hizo abandonar la cancha (Foto: Kike Ayala)

La oportunidad para los manchegos pudo llegar cuando Giménez, tras interceptar un pase desesperado en el saque de Villarrobledo, entró a canasta y, a pesar de anotar, se llevó un golpe bastante doloroso en el muslo que le obligó a abandonar la cancha. McDonald intento entonces hacer lo que no había podido hacer desde el minuto 12 del encuentro, pero el marcaje de Javi González fue lo suficientemente intenso como para impedir que lo lograra. Y poco a poco, tacita a tacita como decía aquel famoso anuncio de café, Rivas se fue poniendo a 8, a 7, a 4, a un punto de distancia, para finalmente, bien pasado el ecuador del último periodo, lograr situarse por encima en el marcador, por primera vez en el partido. Ya no lo dejó, sino que su renta fue aumentando a pesar de algún clamoroso despiste defensivo que permitió a Diatta hacer lo que la naturaleza le ha dotado para hacer (colgarse del aro incluido). Pero la dinámica del partido estaba ya marcada, y lo estaba no al principio, cuando hay tiempo para reaccionar, sino a dos minutos de finalizar. La cabeza de los jugadores de Villarrobledo estaba en el campo de la derrota, y la de los ripenses, en el de la victoria.

Victoria épica, pues, en el primer partido oficial de Aticon Uros en Rivas, lo que sitúa al equipo en la sexta plaza con una victoria y una derrota (la cosechada la pasada semana en Canarias), empatado con el cuarto clasificado.

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Escrito por en 02/10/2016. Archivado en 0Destacadas,Baloncesto,Deportes. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.