Llegar tarde al trabajo, perder una cita médica o pasar más tiempo esperando que viajando
no debería formar parte de la rutina de nadie. Pero esto es lo que viven con demasiada
frecuencia vecinas y vecinos de Rivas.
Quienes viven en Rivas saben lo que supone salir de casa mucho antes de lo necesario por
si falla el Metro, revisar chats vecinales por si alguien ha puesto algún aviso, mirar una y
otra vez la pantalla para comprobar cuánto falta para que llegue el próximo autobús o llegar tarde al trabajo después de una nueva incidencia en la Línea 9B.
También, los y las ripenses sabemos lo que significa viajar en trenes saturados, perder la
conexión en Puerta de Arganda, ver irse el tren al otro lado del andén o tener que
reorganizar la agenda porque el servicio de transporte público no responde.
No son molestias puntuales. Son minutos y horas que se acumulan, tiempo que se resta a
la familia, al descanso y a la vida personal. Es la incertidumbre de no saber a qué hora vas
a llegar o tener que rechazar un trabajo o actividad porque desplazarse en transporte
público desde Rivas es impredecible.
La ciudad ya supera los 103.000 habitantes, el Sureste madrileño sigue creciendo, habrá
más viviendas y personas con necesidad de desplazarse. ¿Cómo va a responder a esta
realidad el gobierno de Isabel Díaz Ayuso? Porque construir nuevos barrios sin garantizar
un transporte público suficiente significa condenar a más personas a depender del vehículo
privado, soportar atascos y perder más tiempo a diario.
La Línea 9B es un claro ejemplo con las averías, los retrasos y los problemas de frecuencia
y capacidad que sufrimos hace años. A ello se suma el transbordo obligatorio en Puerta de
Arganda, que rompe los desplazamientos y añade esperas a quienes necesitan llegar a sus
trabajos, lugares de estudio o citas médicas.
En febrero de 2024, la Comunidad de Madrid anunció que el fin de la concesión de TFM
permitiría integrar la línea en la red de Metro y viajar directamente hasta Paco de Lucía. Sin embargo, la concesión se ha prorrogado hasta julio de 2030. Los y las ripenses tenemos derecho a saber cuándo se podrá disfrutar de un servicio en condiciones equiparables al resto de la red. El transporte público no puede depender de anuncios que se repiten mientras los problemas continúan.
Tampoco tenemos noticias de la renovación del mapa concesional de autobuses que estaba
anunciado, por el Consorcio Regional de Transportes y la Comunidad de Madrid, que
empezaría a operar en este año. Mientras tanto, seguimos necesitando autobuses urbanos
con frecuencias de diez minutos, unos recorridos más directos desde los diferentes barrios,
la coordinación con el servicio de Metro y conexiones con los municipios y distritos vecinos.
Desde el Ayuntamiento hemos puesto propuestas concretas sobre la mesa. Necesitamos
también avanzar en la cuarta estación de Metro, en el carril reservado para el autobús en la
A-3 y estudiar conexiones ferroviarias del municipio. Pero las administraciones competentes, especialmente el gobierno de Ayuso en materia de Metro y autobuses, no
pueden seguir aplazando las soluciones para Rivas.
Las vecinas y vecinos de Rivas piden poder confiar en el transporte público para organizar
su vida. Ayuso debe responder a esa necesidad con hechos, no con más promesas porque
Rivas no puede seguir esperando. Porque defender un transporte público para la ciudad es
defender la igualdad de oportunidades, el medio ambiente y el tiempo de las personas.























