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La cuna que mece al cante


En la imagen, Pedro el Granaíno en un momento de la actuación. Foto: Vicente Pachón.

Texto y fotos de Vicente Pachón.

“Que por mayo era por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor..”
Con esta entrada ubicamos el derroche de flamenco que se paseó por el escenario de la Sala Gª Lorca (ciclo San Isidro). Los protagonistas fueron Pedro el Granaíno y Antonio Patrocinio hijo. Son el complemento directo, no circunstancial, que forman una bonita frase dentro del libro contemporáneo del flamenco.
Pedro llegó a los verdes prados del arte porque la vida a veces te busca sin tu saberlo y te encuentra. No llegó tarde sino con todos y a tiempo de la mano de Tomás Pavón, una mano simbólica pero que le llevó al cante. Como también Caracol, Morente o el mismo Camarón. Ese es el A.D.N. de este artista de Graná.
Los artistas, acoplados en sus sillas de anea, dieron inicio al recital. Por Soleá. Y la sala comenzó a disfrutar de ese metal de voz tardío que Pedro ostenta y maneja con el cariño de quien se cuida para darse por entero en el arte flamenco. Y lo hace con esa media voz y los graves que es, como muchos aficionados opinan, como más se transmite y conecta. Tanto que algunos se elevaban de sus sillas para difuminar un ole de gracias.
Siguieron unos Tientos  con esa voz grave y rajá y sobre todo cantando con excelencia en el manejo de los tiempos, también de las pausas, tan importante este último recurso. Se acordó, como no, de T. Pavón y de Guadiana, presente en la sala con quien estableció una comunicación especial y a quien agradeció su talento e incitarle al cante. Acabó la primera parte con Granaína y Malagueña.
La segunda parte se inicia por Siguiriyas y ahí es donde se tira para arriba poniendo el traste en la altura más elevada de fuego. Después unos tangos dedicados a Remedios Amaya y a una hermana del cantaor que pasan por un momento delicado, pero superable. Remató su actuación por fandangos y puestos en pie los artistas. Antonio Patrocinio fue la cuna que meció el cante. Estuvo magistral y el público lo supo apreciar y agradecer. Sus picados son de aula de música, para enseñarlos, con una gran armonía entre intensidad y duración.
Se cerró por fiesta y ahora sí accedió a subir Guadiana cerrando una noche seria en cante y toque.
Salud para el flamenco.
Escrito por en 07/05/2018. Archivado en Flamenco. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.