El Festival de Cultura en la Calle, que celebra su decimocuarta edición del 4 al 20 de septiembre, amplía este año su nombre para reivindicar una cultura en la que los vecinos dejan de ser únicamente espectadores y pasan a convertirse en autores y protagonistas; se llevarán a cabo espectáculos en los barrios, nuevos murales, rutas por el arte urbano y proyectos comunitarios en toda la ciudad durante más de dos semanas.
Durante años, Rivas ha hecho de sus espacios cotidianos un lienzo. Vallas de obra, fachadas y colegios se han convertido en escenarios para el arte, con obras que, lejos de quedar encerradas entre las paredes de un museo, forman parte del paisaje de la ciudad. Quien pasea por Rivas puede encontrarse con ellas casi sin buscarlas.
Ahora, el Festival de Cultura en la Calle da un paso más. En su edición de 2026, que se celebrará del 4 al 20 de septiembre, incorpora a su denominación el concepto de Arte Ciudadano. El cambio no pretende ser únicamente nominal: busca poner palabras a una forma de entender la cultura en la que los habitantes de la comunidad ripense pueden convertirse también en creadores y protagonistas de la expresión artística de su entorno.
El objetivo que plantea el Ayuntamiento para esta edición pasa por transformar el espacio público, rescatar la memoria colectiva, fomentar el diálogo social y promover la participación activa de la ciudadanía. Para ello, la programación se articula en cuatro grandes bloques: Festaclown, los espectáculos de calle en los barrios, el arte urbano y los proyectos comunitarios.

El Concurso de Arte Urbano de Rivas alcanza este año su 14.ª edición y resume buena parte de la evolución del festival: inicialmente se intervenía sobre vallas de obra y se fue extendiendo hasta fachadas, edificios y, especialmente, colegios públicos. El resultado es un patrimonio artístico que el Ayuntamiento define como un museo al aire libre.
En 2025 eran ocho los colegios intervenidos; con las dos nuevas propuestas de esta edición serán ya diez. Este año se presentaron 70 proyectos y resultaron ganadores Aprender jugando, de Pigmento Murales, para el pabellón deportivo del CEIP El Parque, y Desarraigo digital, de Manu Cardiel, para la fachada principal del CEIP Dulce Chacón. Las obras, dotadas con 9.000 y 6.000 euros, respectivamente, se realizarán del 7 al 13 de septiembre.
El arte también podrá recorrerse durante su proceso de creación: los días 12 y 13 de septiembre, Madrid Street Art Project guiará rutas en bicicleta por distintos puntos de la ciudad para conocer las intervenciones y a los artistas mientras trabajan. Habrá una ruta familiar, desde los seis años, y con duración de unos 40 minutos; y otra para mayores de 16 años, con duración de hasta una hora y media. Una manera de recorrer la ciudad siguiendo las huellas de un arte que se construye mientras sucede.
El Ayuntamiento ha editado además un libro sobre la historia del Concurso de Arte Urbano, que recoge la trayectoria de este proyecto durante sus distintas ediciones.
Amaia Arrazola, un legado que permanece en las paredes de Rivas

El 18 de septiembre, el Festival regresará al CEIP José Iturzaeta para homenajear a la ilustradora Amaia Arrazola, fallecida este año. Allí permanece una de las obras que dejó en Rivas en 2025, El arte de escribir, el arte de pensar, un mural realizado en las fachadas del edificio comedor que reflexiona sobre la escritura, el pensamiento, la infancia y la relación con las pantallas.
Arrazola investigó la figura de José Iturzaeta, calígrafo vasco que da nombre al centro, para construir una intervención vinculada a la escritura y reivindicar herramientas como el lápiz, el bolígrafo o la pluma frente al predominio de las pantallas. Pero el mural no se concibió como una obra cerrada: el alumnado participó en el proceso creativo y algunos elementos quedaron abiertos a su intervención posterior.
Su forma de entender el arte urbano encaja especialmente con el espíritu de esta edición. Arrazola lo defendía como una herramienta potente y democrática, capaz de sacar la creación artística de los espacios convencionales y acercarla a cualquier persona.
Ahora, un año después, el festival volverá al colegio donde permanece su obra. A las 17:30 horas habrá un cuentacuentos sobre su universo ilustrado, a cargo de Borrón y Cuento Nuevo, y un acto institucional de homenaje. Será un reconocimiento a una artista cuya obra permanece integrada en la vida cotidiana de Rivas y que convirtió una pared de un colegio en un lugar para pensar, crear y participar.
La cultura sale al encuentro de los barrios
Una de las novedades de esta edición es la ampliación del número de funciones y, especialmente durante el primer fin de semana, la presencia de espectáculos infantiles y familiares cada día en los tres barrios de Rivas. Las compañías rotarán entre Centro, Este y Oeste para que los vecinos puedan disfrutar de la programación sin necesidad de desplazarse a otro punto de la ciudad.
El 4, 5 y 6 de septiembre, a las 20:00 horas, se podrán ver El abrazo, de Titiriteros de Binéfar, y Escondidos en la fuente, de Ángeles de Trapo. Teatro, música y títeres en el primer caso; una propuesta sin palabras sobre la contaminación del agua y los residuos plásticos en el segundo.
La programación continuará el 11 de septiembre con Ardatzak (Ejes), de Zirkozaurre, un espectáculo de circo contemporáneo que utiliza el diábolo y los recuerdos de infancia como punto de partida.
El 12 de septiembre, Play Time, de Chisgarabís & Kambahiota, llevará al público al juego, el riesgo y la libertad; mientras que el 13 de septiembre, Ganso y Cía. convertirá Hamlet en una comedia gestual con Welcome & Sorry.
El tramo final de la programación de calle estará marcado por la danza. El 18 de septiembre, la Plaza de la Constitución acogerá Un baile ceibe, de Fran Sieira Compañía de Danza, una revisión contemporánea del folclore gallego que reflexiona sobre el género, sus estereotipos y las formas de entender el cuerpo.
A continuación llegará La Banda, de Otra Danza, una propuesta multidisciplinar protagonizada por cinco personajes diferentes que encuentran precisamente en sus diferencias la manera de funcionar como equipo.
El 19 de septiembre, Brodas Bross cerrará este bloque con Sliders, una propuesta de danza urbana sobre ruedas y hoverboards inspirada en los movimientos de pájaros y bancos de peces.
A ello se sumará Festaclown, que desarrollará su programación los días 4, 5, 6, 11, 12 y 13 de septiembre.
De espectadores a protagonistas
El festival propone dos iniciativas en las que la ciudadanía no se limita a ocupar una butaca.
La primera es Censuras y Memorias, un laboratorio de investigación y creación teatral desarrollado junto a Cross Border Project, bajo la dirección de Lucía Miranda. Desde el 9 de septiembre y hasta noviembre, hasta 25 participantes mayores de 16 años trabajarán sobre la censura y la memoria desde tres perspectivas: el silencio heredado del pasado, las formas más invisibles de censura en el presente —como las redes sociales, los algoritmos o la autocensura— y una mirada hacia un futuro marcado por la tecnología y la posible pérdida de la memoria colectiva.
El resultado será una pieza dramática colectiva que se presentará el 12 de noviembre en la Sala Covibar, dentro del Ciclo Invisibles.
La segunda propuesta es Rivas entre generaciones, de La Voz Ahogada Projecte Escènic y dirigida por Mireia Clemente. Un máximo de 20 participantes construirán una pieza teatral a partir de la memoria obrera, vecinal y comunitaria de Rivas, poniendo en contacto especialmente a abuelos, abuelas, nietos y nietas.
A través de recuerdos, experiencias y relatos sobre la construcción de la ciudad, las migraciones, el movimiento vecinal y las luchas sociales, el proyecto busca poner en diálogo el Rivas de ayer con el de hoy y con el que todavía está por construir.
La obra se representará el 20 de septiembre, a las 19:00 horas, en el Auditorio Pilar Bardem.
Es una de las propuestas que mejor resume el espíritu de esta edición: la historia de una ciudad contada por quienes la han vivido y por quienes están llamados a construirla.
Porque si durante años Rivas ha utilizado sus calles para llevar el arte hasta quienes pasan por ellas, ahora el festival plantea una pregunta diferente: ¿qué ocurre cuando quienes pasan por esas calles también tienen la oportunidad de crear lo que ocurre en ellas?
La respuesta se verá, del 4 al 20 de septiembre.








































