Rivas-Vaciamadrid vivió uno de los momentos más animados y sabrosos de su carnaval con la celebración de la “Juerga y vermú”, el ya consolidado aperitivo chirigotero que volvió a llenar de coplas y buen humor las calles de la ciudad.
Tras el éxito cosechado en la pasada edición, el Ayuntamiento repitió la fórmula del ‘aperitivo chirigotero’, que fusiona dos tradiciones profundamente arraigadas en la cultura popular: la música carnavalera y el aperitivo dominical. La cita tuvo lugar el domingo 15 de febrero, entre las 13.30 y las 14.30, una franja horaria tan asociada al encuentro social como al disfrute de la tapa y el vermú. Durante esa hora, cuatro puntos de la ciudad vibraron de manera simultánea con actuaciones en directo, convirtiendo el aperitivo en una auténtica fiesta al aire libre. Además, este año, la lluvia no hizo acto de presencia permitiendo que muchos ripenses disfrutaran del evento.
La propuesta recuperó el espíritu más callejero y participativo del carnaval, llevando las coplas hasta la puerta de los bares y generando espacios de convivencia vecinal. La música no se concentró en un único escenario, sino que se repartió estratégicamente por distintos barrios para acercar la celebración a toda la ciudadanía. Así, el barrio de La Luna, Covibar, el Casco Antiguo y la avenida de Pablo Iglesias se transformaron en escenarios improvisados donde el humor, la crítica y la alegría marcaron el ritmo del mediodía.
El cartel de este aperitivo chirigotero reunió a tres chirigotas y un romancero que ya habían actuado el pasado viernes en el auditorio Pîlar Bardem: Los Chiribroders, Chirigota Vallekana El Desván, La Chirigota del Sur… de Madrid y Manuel Roldán ‘Lin’, encargado de aportar el toque más tradicional del romancero, figura emblemática del carnaval que interpretó en solitario composiciones cargadas de ingenio.
Cada formación desplegó su repertorio festivo en uno de los puntos programados. En el barrio de La Luna, la actuación tuvo lugar en el bulevar de las Madres de la Plaza de Mayo, un espacio amplio y habitual punto de encuentro vecinal. En Covibar, la música sonó en la zona de la plaza de León Felipe y el centro comercial, reforzando el carácter comunitario del evento. El Casco Antiguo acogió el aperitivo en la plaza de la Libertad, enclave simbólico y corazón histórico de la ciudad. Por su parte, la avenida de Pablo Iglesias se sumó a la celebración en la avenida de Aurelio Álvarez, en Rivas Bulevar.
El aperitivo chirigotero se consolida así como una de las propuestas más originales del programa de carnaval de Rivas, al integrar la cultura popular andaluza —representada por la tradición de las chirigotas— con la costumbre madrileña del vermú dominical. Más allá del espectáculo musical, la iniciativa fomentó la convivencia, dinamizó la hostelería local y ofreció una experiencia festiva cercana y accesible.
Durante una hora, la ciudad se convirtió en un escenario coral en el que vecinos y vecinas pudieron cantar, reír y compartir mesa y calle al ritmo de las coplas. Una celebración que demostró que el carnaval no solo se vivió en las fiestas y desfiles, sino también en esos pequeños rituales cotidianos que, acompañados de música y humor, se transformaron en auténticas fiestas populares.
































