Katy Perry, The Offspring y Amaia lideran una segunda edición que llenó prácticamente el Auditorio Miguel Rios y confirmó el éxito del festival en la ciudad.
No era fácil llenar el Auditorio Miguel Ríos. Quien conoce el recinto sabe que sus dimensiones juegan en otra liga. Sin embargo, el festival Río Babel volvió a demostrar este fin de semana que Rivas ya forma parte del mapa de los grandes festivales. Miles de personas pasaron por el auditorio durante tres jornadas de música y humor en una segunda edición que rozó el lleno y dejó momentos que difícilmente olvidarán quienes estuvieron allí.
El cartel volvió a apostar por la mezcla de estilos. El viernes abrió con Amaia, La M.O.D.A., Ultraligera, La Pegatina, Chambao, Iseo & Dodosound, Bandalos Chinos, Louta, Juventude y Machaka. El sábado fue el turno de The Offspring, Molotov, Caramelos de Cianuro, Chiquita Movida, Eskorzo, Alan Sutton, Ilan Amores, Son Rompe Pera, Irepelusa y Oslo Ovnies. El domingo puso el broche Katy Perry junto a Bomba Estéreo, La Casa Azul, Yami Safdie, Yadam y Tú Peleas Como Una Vaca. A todo ello se sumó Babel Comedy, con las actuaciones de Facu Díaz, Raquel Hervás, Peña y Pánico Show, David Suárez y Patricia Espejo.

Amaia convirtió el inicio del festival en un abrazo tierno y divertido. La artista pamplonesa tuvo esa capacidad de sacar el niño interior de quien la escucha, da igual si lleva años siguiéndola o si la descubre por primera vez. Al grito de “¡Arriba, Rivas!”, comenzó un espectáculo de casi dos horas en el que desplegó todo su talento instrumental, moviéndose entre diferentes sonidos, aunque siempre con dos grandes protagonistas: su voz y sus manos sobre el piano.
Después llegó La M.O.D.A., que hizo exactamente lo que mejor sabe hacer: convertir canciones que hablan de tristeza, heridas y derrotas en una auténtica celebración colectiva. Ellos mismos hablan de sus temas como “himnos de alergia a la alegría”, pero sobre el escenario consiguen justamente lo contrario: que miles de personas canten a pleno pulmón y encuentren refugio incluso en las letras más crudas. Además, la banda quiso aprovechar el altavoz del escenario para invitar a representantes de la Plataforma de Escuelas Infantiles (PLEI), que reclamaron mejoras laborales y recordaron los más de tres meses de huelga indefinida que mantiene el colectivo.
El sábado cambió por completo el registro. Con The Offspring todo retumbaba: el suelo, las gradas, los vasos de plástico, el escenario, las gargantas y hasta las miradas del público. Incluso fuera de los muros del festival. Cuando sonó The Kids Aren’t Alright, Rivas entero parecía escuchar el concierto. Desde balcones y terrazas cercanas, muchos vecinos se sumaron a la actuación cantando uno de los himnos más reconocibles de la banda. Más que un concierto, fue una experiencia compartida por toda la ciudad.
Mientras tanto, Molotov confirmó por qué era otro de los nombres más esperados del cartel. La banda superó las expectativas y reunió a un público que abarrotó el auditorio y respondió con la misma intensidad de principio a fin.

El cierre quedó reservado para una de esas noches que trascienden lo puramente musical. La presencia de Katy Perry en Rivas era una cita excepcional y no parecía casual que coincidiera con el inicio del Orgullo de Madrid 2026. Para una parte muy importante del público, especialmente del colectivo LGTBIQ+, no era solo un concierto: era un momento esperado desde hacía años.
La artista estadounidense aterrizó en el Auditorio Miguel Ríos con un espectáculo de gran formato directamente traído desde Norteamérica. Durante cerca de dos horas repasó los grandes éxitos que han marcado la música pop de la última década, manteniendo al público completamente entregado. Nadie apartaba la mirada del escenario.

Uno de los momentos más sorprendentes llegó cuando recorrió el recinto haciendo “surf” sobre los asistentes subida a una enorme plataforma de plástico, provocando una de las imágenes más espectaculares de todo el festival.
Con miles de asistentes durante todo el fin de semana, un cartel de primer nivel y un ambiente que volvió a responder a la altura, Río Babel cierra su segunda edición en Rivas consolidándose como una de las grandes citas musicales del verano. Y, viendo la respuesta del público, todo apunta a que la ciudad ya es una parada imprescindible para el festival.
































