El PSOE de Rivas llevará al Pleno municipal de abril una moción para apoyar expresamente el proceso de regularización de personas migrantes abierto por el Gobierno estatal recientemente. El proceso se ha iniciado ya y terminará -improrrogablemente, según reza el decreto- el 30 de junio.
La moción que lleva el Grupo Socialista al Pleno señala a la Iniciatiiva Legislativa Popular (ILP) lanzada en 2020 por el movimiento de personas migrantes para regularizar su situación en España, como el origen de este decreto y la apertura de este proceso. Menciona también el apoyo al mismo por parte de «los sindicatos y la patronal y también de instituciones como la Iglesia Católica».
Lo que no recuerda la moción que el PSOE llevará al Pleno es qué fuerza política ha lidiado con el Gobierno nacional para sacar adelante, hace tan sólo unas semanas, este proceso. Porque las aproximadamente 700.000 firmas que el mencionado movimiento por la regularización obtuvo y registró en el Congreso no evitaron que el proceso ahora iniciado permaneciera ‘dormido’ durante casi seis años.
Esa fuerza política ha sido Podemos. Y decirlo no resta nada de mérito al Gobierno presidido por Pedro Sánchez, porque aceptar argumentos que tienen detrás 700.000 firmas no es una vergüenza para nadie. Y si hablamos de política, aceptar esos argumentos y actuar en consecuencia es una virtud, no un defecto.
Pero estamos viendo cómo lo que Podemos lleva a cabo en el Congreso de los Diputados (en el que también hay multitud de diputadas, hay que recordar) es cuidadosa y sañudamente ocultado por todos siempre que es posible. Los medios de ámbito nacional procuran esconder quién fuerza la aprobación de una medida si quien la fuerza es Podemos.
No ocurre lo mismo con medios no españoles. La corresponsal en Madrid de France 24, una de las cadenas de televisión de prestigio en Francia, reconocía sin problema este papel de Podemos (y añadía el del grupo de Sumar, si bien este último se ha limitado a aceptar lo que Pedro Sánchez aceptaba) en una extensa y documentada crónica del pasado 17 de abril [ver minuto 4:05], sobre lo que el proceso de regularización implica.
Esta inquina contra Podemos lleva camino de revelar una especie de miedo a lo que el partido liderado por Ione Belarra hace o puede hacer. Los indudables errores políticos de Podemos a lo largo de su corta historia (errores de los que ninguna fuerza política se libra, por cierto) no son excusa para una persecución que comenzó en las cloacas de la policíia española, continuó en la Judicatura -con una veintena de procesos judiciales abiertos en su día y ninguno de ellos terminado con una sentencia condenatoria- y termina en los medios de comunicación.
Quizás sea hora de reconocer que, más allá de los ‘argumentos’ absurdos e ignorantes de los odiadores profesionales en las redes sociales, no hay motivo para esa persecución a Podemos. Se trata de un partido que tiene las ideas claras y se puede estar de acuerdo con ellas o no, pero en ningún caso hacerlas objeto de persecución política.


























