La iniciativa denuncia el impacto ambiental que el complejo de Valdemingómez tiene sobre Rivas y reclama que el municipio participe en las decisiones sobre su futuro, mientras PP y Vox defendieron la ampliación al considerar que no existen alternativas viables para gestionar los residuos.
El Pleno celebrado este jueves trató una moción presentada por Izquierda Unida-Más Madrid-Verdes Equo (IU-MM-VQ), con el apoyo del Grupo Socialista, para mostrar el rechazo del Consistorio al proyecto del Ayuntamiento de Madrid de ampliar el vertedero de Valdemingómez mediante la construcción de dos nuevas celdas destinadas al depósito de residuos no peligrosos.
El concejal de Innovación y Modernización, José Manuel Castro, sostuvo que la ampliación supone prolongar durante varias décadas un modelo de gestión de residuos basado en el vertido, en lugar de avanzar hacia políticas de reducción, reutilización y reciclaje. Según explicó, las nuevas celdas permitirán mantener la actividad del complejo hasta 2035, aunque los efectos derivados de las emisiones de metano se prolongarán durante aproximadamente treinta años más.
Castro insistió en que el proyecto tendrá una afección directa sobre Rivas: alrededor de 80.000 vecinos podrían verse afectados por los episodios de malos olores. Asimismo, alertó del incremento de las emisiones de metano, del riesgo asociado a los lixiviados por la proximidad al nivel freático y al Parque Regional del Sureste y de la pérdida de más de tres hectáreas de vegetación gipsícola (especies vegetales adaptadas para vivir de forma exclusiva o preferente en suelos ricos en yeso).
La moción insta al Ayuntamiento de Madrid a revisar el proyecto de ampliación, abrir un proceso de diálogo con los municipios afectados y avanzar hacia un sistema metropolitano que reduzca progresivamente la dependencia del vertedero de Valdemingómez.
El Partido Popular y Vox coincidieron en rechazar la moción al considerar que la ampliación de Valdemingómez responde a una necesidad para garantizar el tratamiento de los residuos que no pueden reciclarse. Ambos grupos reprocharon que la iniciativa no plantee alternativas viables para gestionar esa fracción de basura y defendieron que cualquier cambio en el modelo debe realizarse de forma progresiva.
El PP sostuvo que el complejo «ha mejorado notablemente» en los últimos años gracias a las inversiones realizadas para reducir las emisiones y los malos olores, defendiendo que el proyecto incorpora medidas de control ambiental y tiene carácter transitorio. Por su parte, Vox apostó por una planificación regional de la gestión de residuos y defendió la valorización energética como complemento al reciclaje para reducir la dependencia de los vertederos.
Castro respondió que el debate no giraba en torno a cómo debe gestionar Madrid sus residuos, sino sobre el impacto que esa gestión tiene en Rivas. El concejal reprochó a PP y Vox haber defendido los intereses del Ayuntamiento de Madrid en lugar de los del municipio y recordó que la ampliación afectará a residuos procedentes de la capital.































