La asociación lanza un mensaje rotundo contra la violencia vicaria: “Hubo quien convirtió la risa de un niño en un arma. Y ese día perdimos todas.”
La Asociación Feminista Trece Rosas ha conmemorado este 25 de noviembre, Día Internacional Contra la Violencia Contra las Mujeres, denunciando la crudeza de la violencia machista y, especialmente, la violencia vicaria, “la forma más extrema y despiadada de causar dolor a una mujer”, en palabras de su presidenta, Raquel Barahona.
El cartel elegido para la campaña de este año recoge la frase: “Hubo quien convirtió la risa
de un niño en un arma. Y ese día perdimos todas.” El mensaje encierra una referencia de peso: en España, en lo que va de año, 38 mujeres han sido asesinadas por violencia
machista, 20 niños y niñas han quedado huérfanos, y 3 menores han sido asesinados por
violencia vicaria.

Barahona ha recordado que la violencia vicaria no es un fenómeno aislado, sino una realidad que sigue creciendo mientras las instituciones no dan una respuesta suficiente:
“Hablamos de niñas y niños convertidos en instrumentos de venganza por parte de
maltratadores. La violencia vicaria también mata, destruye familias y deja heridas que tardan generaciones en cicatrizar.”
No se trata de casos excepcionales, sino de una constante que exige medidas valientes:
“Cada menor asesinado es un fracaso de todas las instituciones. No podemos permitir que
ningún agresor utilice a la infancia como arma contra sus madres.”, afirma la presidenta
quien ha insistido que su asociación Trece Rosas seguirá reclamando políticas públicas de
prevención, protección y reparación: “La Comunidad de Madrid vive una situación
inadmisible: recortes en igualdad, falta de recursos para víctimas, discursos negacionistas y
una alarmante desprotección institucional que agrava el riesgo para miles de mujeres. No es una cuestión de ideología, es una cuestión de derechos humanos.”
La asociación denuncia que la respuesta del Gobierno regional continúa siendo insuficiente,
con campañas limitadas, ausencia de medidas específicas contra violencia vicaria y una falta de inversión que deja a mujeres y menores en situación de vulnerabilidad. “La violencia machista es una emergencia. Y las emergencias se atienden con recursos, no
con negación.”
































