Calculan que la iglesia católica recibe anualmente unos ingresos de alrededor de 12.000 millones de euros, 630 de los cuales provienen de la donación que los contribuyentes hacen, sabiéndolo o no, al marcar en su declaración de la renta las casillas de «iglesia católica» o «fines sociales».
Una vez iniciado el plazo para hacer la Declaración de la Renta 2024, la Asociación Laica de Rivas plantea no marcar ninguna de las casillas que en ella aparecen: ni la de la iglesia católica ni la de los fines sociales.
La entidad local recuerda que «Ya en los años 70 [del pasado siglo] la iglesia se comprometió a autofinanciarse y, lejos de cumplirlo, cada año recibe más dinero del Estado». Según estimaciones de Europa Laica, la iglesia católica ingresa cada año alrededor de 12.000 millones de euros, de los que 630 millones corresponden a las casillas de la declaración de la renta.
El resto de ingresos públicos financiados por toda la ciudadanía se distribuyen, siempre según este cálculo, en:
- Subvención a la enseñanza concertada católica + nóminas del profesorado de religión.
5.870 millones (M) de euros. - Subvención a la obra social y asistencial + subvención a la atención hospitalaria. 2.900
M de euros. - Mantenimiento del patrimonio histórico-artístico. La IC ha inmatriculado más de
100.000 bienes que deben restituirse al dominio público. Además, se apropia de los
ingresos de las entradas y visitas que no declara ni tributa. 600 M de euros. - Subvenciones a eventos religiosos, salarios de capellanes, etc. 350 M de euros.
- Exenciones fiscales. La IC está exenta de pagar impuestos como el IBI por sus miles de
inmuebles. Tampoco paga el impuesto de sucesiones y donaciones, transmisiones
patrimoniales, actividades económicas, actos jurídicos, lo que se traduce en
subvenciones indirectas. 2.000 M de euros.
Menos dinero para el bien común
Todo este dinero (11.720 millones de euros) «se resta al total de los ingresos del Estado para el beneficio de unos pocos y no para la totalidad de la ciudadanía, repercutiendo así en el estado del bienestar», argumenta la Asociación Laica.
«Quien marca la casilla de la IC no paga un euro de su bolsillo», añaden desde la asociación. «Esa cantidad se acumula con el resto de personas que la marcan y el montante total se detrae de los presupuestos generales del estado, o sea que la cruz de uno nos afecta a todos, seamos creyentes o no, y la iglesia católica se lo lleva limpio».
«La casilla de los fines sociales no tiene sentido, pues es el estado quien debe garantizar esos fines, sin depender de quien marque o no esa casilla. Además, una cantidad muy importante de la misma va a parar a organizaciones afines a la propia iglesia católica».
Por todo ello desde la Asociación Laica de Rivas se recomienda «no marcar ninguna de las dos casillas. Estas casillas deberían de desaparecer de la declaración de la renta, dando un paso en la separación Iglesia-Estado».
































