
En una acción no motivada, los agentes de la policía autonómica vasca actuaron desproporcionadamente y de forma muy violenta contra integrantes de la flotilla y familiares y amigos de varias de las personas que regresaban tras haber sido torturadas, humilladas y posteriormente liberadas por el estado genocida de Israel.
Agentes de la policía autonómica vasca, la Ertzaintza, protagonizaron ayer, sábado, una agresión no motivada contra familiares y amigos de varias personas integrantes de la Global Sumud Flotilla (GSF, flotilla que llevaba recursos humanitarios a la población palestina atacada por Israel). Estas últimas regresaban tras haber sido detenidas ilegalmente en aguas internacionales por las fuerzas militares del estado genocida de Israel, y posteriormente torturadas y humilladas, entre otros por el ministro de Seguridad israelí, según él mismo ha publicitado en sus redes sociales.
La agresión de los ertzaintas se produjo en el aeropuerto de Bilbao, cuando un nutrido grupo de amigos y familiares de las tres personas que arribaban a la instalación aeroportuaria expresaron su alegría por su regreso. Una de las personas que esperaban a los torturados no pudo contener su alegría y, según testigos presenciales, intentó romper el cordón que la policía había establecido, con el fin de abrazar a uno de los llegados.
En ese momento, y sin mediar ninguna otra provocación, los ertzaintzas comenzaron a cargar violentamente tanto contra el público que había llegado para recibir a los miembros de la Global Sumud Flotilla como contra estos últimos, que intentaron protegerse entre ellos y a varias personas del público, de la agresión de los policías.
Condena y comparación con las actuaciones israelíes
Diversas organizaciones han condenado esta actuación policial, llegando a compararla con la acción agresora de las fuerzas militares israelíes. Un comunicado fechado ayer, 23 de mayo, firmado por la coordinadora de pensionistas COESPE, miembros de la cual estaban presentes durante la acción de la Ertzaintza, relata que «Cuando un familiar, que esperaba ansioso en la terminal de llegadas, intentó cruzar una barrera para abrazar a sus seres queridos, la Ertzaintza respondió de forma repentina y escandalosa con violencia».
El comunicado recuerda que «Entre las personas agredidas y golpeadas por la policía vasca se encontraban individuos que acababan de recibir el alta de centros médicos para volar de regreso a casa, con lesiones graves y dolorosas sufridas durante su cautiverio en Israel, tras haber sido secuestrados ilegalmente en aguas internacionales europeas».
COESPE asegura que «Al menos cuatro personas, entre ellas tres participantes de la flotilla,
fueron posteriormente detenidas por la policía paramilitar del Estado español y se encuentran actualmente recluidos en la comisaría de Deusto, en Bilbao».
La comparación entre las fuerzas militares israelíes y la Ertzaintza continúa: «Incluso en medio de este ataque no provocado, los voluntarios de GSF demostraron la misma solidaridad protectora que habían desarrollado bajo la brutalidad de las Fuerzas de Ocupación de Israel (IOF): protegiéndose unos a otros de los golpes de porra con sus propios cuerpos. En uno de esos casos, se pudo ver a un participante de la flotilla, que había sido hospitalizado apenas unos días antes con costillas rotas, lanzándose sobre otro participante para amortiguar los golpes».
Vínculos de la Ertzaintza con empresas israelíes de seguridad
COESPE establece, asimismo, vinculaciones entre la policía autonómica vasca y diversas empresas israelíes de seguridad. Así, asegura que «la Ertzaintza ha mantenido profundas e históricas vías de aprovisionamiento, contratos comerciales y vínculos de entrenamiento táctico con empresas de seguridad privada israelíes, entre ellas Guardian Defense &
Homeland Security e ISDS, entidades dirigidas por antiguos militares y agentes de
inteligencia israelíes».
El comunicado de la organización de pensionistas da cuenta de declaraciones de Javier Aparicio, uno de los integrantes de la Global Sumud Flotilla agredido ayer: «Es escalofriante ver cómo la rodilla que se apoyó sobre la cabeza de nuestro compañero voluntario se utilizó exactamente de la misma forma que el IOF israelí solía inmovilizarnos».
COESPE finaliza exigiendo «la rescisión inmediata de todos los contratos de seguridad, vigilancia y tácticos entre las instituciones vascas y las empresas de seguridad israelíes, cortando así el conducto que importa la guerra de contrainsurgencia a nuestras comunidades».































