El Bolero de Ravel cierra el segundo concierto de la temporada 2025-2026 de la Orquesta Sinfónica Alma Mahler, que contó con la flautista Violeta Gil como solista invitada.
El Auditorio Pilar Bardem de Rivas se llenó el pasado sábado con los sonidos inconfundibles de la música francesa. La Orquesta Sinfónica de Rivas Alma Mahler, dirigida por su titular Jorge G. Cuenllas, ofreció su segundo concierto de la temporada 2025-2026, una velada dedicada por completo al refinamiento, el color y la pasión de los grandes compositores franceses de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
El programa, bajo el título ‘Noche francesa’, propuso un viaje sonoro que transitó por el impresionismo poético de Debussy y Fauré, el romanticismo elegante de Cécile Chaminade, el dramatismo de Bizet y culminó con el hipnótico ‘Bolero’ de Ravel, una de las piezas más célebres y reconocibles de la historia de la música.
Violeta Gil, solista invitada
La protagonista invitada de la velada será la flautista jerezana Violeta Gil (1996), una de las intérpretes jóvenes más prometedoras del panorama internacional. Gil ha desarrollado una brillante carrera académica y artística: cursó estudios superiores en Rotterdam y completó su formación con máster y diploma de solista en la Hochschule für Musik de Friburgo (Alemania), ambos con matrícula de honor y mención especial.
Galardonada en prestigiosos concursos como el Severino Gazzelloni (2018) y el Carl Nielsen International Competition (2022), la flautista ha ofrecido conciertos en salas europeas de referencia y es reconocida por su sonido pulido, su expresividad y su virtuosismo técnico.
En Rivas interpretó dos piezas magistrales para su instrumento: el ‘Concertino para flauta y orquesta’, de Cécile Chaminade, y la ‘Fantasía’ (Op. 79), de Gabriel Fauré, obras que combinan lirismo, agilidad y delicadeza, y que destacan por la belleza tímbrica de la flauta frente a la orquesta.
Un recorrido por la elegancia francesa
El concierto se abrió con la ‘Petite suite’ de Claude Debussy, una obra en cuatro movimientos de atmósfera ligera y evocadora, considerada un perfecto ejemplo del espíritu impresionista. En ella, Debussy plasma la sutileza de los colores orquestales y el encanto melódico que caracteriza su estilo.
A continuación, Violeta Gil tomó el protagonismo con las dos obras para flauta solista. En el Concertino de Chaminade, el público disfrutó de una escritura brillante y cantabile, que permite a la intérprete mostrar tanto su expresividad como su dominio técnico. La ‘Fantasía’ de Fauré, en cambio, ofrece una atmósfera más íntima, alternando secciones de ensoñación con pasajes virtuosos que despliegan todo el color y la agilidad del instrumento.
El programa prosiguió con ‘El aprendiz de brujo’, de Paul Dukas, poema sinfónico inmortalizado por la película de Disney Fantasía (1940). Inspirada en un poema de Goethe, la obra narra con ingenio y sentido del humor el caos desatado por un joven aprendiz que, incapaz de dominar sus conjuros, desencadena una tormenta mágica de ritmo creciente hasta un clímax espectacular.
La orquesta abordó después la segunda suite del ballet ‘L’Arlésienne’, de Georges Bizet, una obra de enorme vitalidad melódica, energía danzante y su fuerza coral.
El broche: el eterno ‘Bolero’ de Ravel
La velada culminó con el ‘Bolero’, de Maurice Ravel, una de las composiciones más famosas del repertorio clásico universal. Escrita en 1928, la obra es un prodigio de orquestación y ritmo: un motivo melódico se repite una y otra vez sobre un patrón rítmico constante, mientras los instrumentos se van sumando progresivamente hasta alcanzar un clímax monumental.
































