Mujeres de IU y PCE de Rivas celebraron una conferencia sobre el impacto de la violencia de género en la infancia y la adolescencia

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Foto Paco Rodríguez / Rivas Actual

Mujeres de las organizaciones locales de IU y PCE celebraron este sábado la conferencia-coloquio ‘Cuando la violencia también les duele’, un encuentro destinado a reflexionar sobre las consecuencias que la violencia machista tiene en la vida de niñas, niños y adolescentes.

El sábado 29 de noviembre, en el marco de las actividades de sensibilización por el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, se celebró un acto de sensibilización en la sede local de Izquierda Unida. La conferencia-coloquio reunió a especialistas de referencia en la materia y congregó a decenas de personas.

En primer lugar, tomó la palabra la moderadora, Tania Darriba, responsable de Feminismos del PCE de Rivas, para contextualizar el acto. Darriba explicó que cuando hablamos del impacto de la violencia de género en niños, niñas y adolescentes, no solo nos referimos a la violencia vicaria. Recordó que “la infancia es un territorio sagrado” y concluyó con un deseo: “ojalá aprendamos a escucharlos antes de que callen”.

A continuación, presentó a las dos ponentes: Sandra de Garmendia Cuetos, directora general de Derechos de la Infancia y Adolescencia, y Mireia Forner Puntonet, coordinadora de Psicología Clínica de la Salud en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona).

Las tres ponentes del acto (Foto Paco Rodríguez / Rivas Actual)

La primera ponente, Sandra de Garmendia, explicó las herramientas institucionales destinadas a la protección de menores expuestos a situaciones de violencia machista a partir de la aprobación en 2021 de la LOPIVI (Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia).

De Garmendia afirmó que la LOPIVI es una ley pionera que supuso el punto de partida para muchos cambios legislativos sobre la infancia, pero la realidad obliga a introducir mejoras y explicó los avances previstos en la reforma de la ley. Así, mencionó la necesidad de que los niños y niñas tengan su propia defensa y de que sean escuchados, aunque sean menores de 12 años; que los menores puedan declarar en entornos seguros y que la metodología de los procesos se adapte a la edad y las circunstancias de los hijos e hijas. También se trata de reformar la ley para que las personas condenadas en firme por violencia de género, abandono, maltrato infantil… no puedan ejercer ciertas profesiones ligadas a la infancia.

La ponente destacó la necesidad de reforzar los mecanismos de detección, acompañamiento y reparación, así como la obligación de reconocer a los menores como víctimas directas y no solo como testigos de la violencia, con acceso a la misma protección y los mismos servicios que la madre.

Foto Paco Rodríguez / Rivas Actual

Sandra de Garmendia también recordó que hay que reconocer que la violencia institucional existe y que el “falso SAP” que se sigue aplicando en ocasiones es un ejemplo de ello. Insistió en que no se pueden poner los derechos del padre o la madre por encima de los derechos de los menores. Por último, insistió en la necesidad de potenciar la especialización de los servicios y de los profesionales que trabajan con la infancia porque “si intervenimos a tiempo estamos atajando problemas futuros”.

En segundo lugar, intervino Mireia Forner Puntonet, quien expuso cómo la violencia de género impacta en el desarrollo físico, emocional y psicológico de los menores porque los niños “ven, oyen y viven la violencia”, porque aprenden comportamientos de control y miedo, porque pueden entender que la violencia es una forma de solucionar los problemas, porque aprenden a obedecer sin cuestionar y porque pueden reproducir el ciclo de la violencia. Los niños y niñas que conviven con estas situaciones asumen roles que no les corresponderían por su edad, tienen dificultades para gestionar las emociones, aprenden actitudes sexistas y pueden llegar a posicionarse al lado del lado del maltratador por miedo y por pura supervivencia.

Los menores que crecen en un contexto de violencia viven permanentemente aterrorizados, en alerta y con un estrés constante, lo que repercute en su salud; los niveles de cortisol excesivos son tóxicos y afectan al cerebro, al sistema cardiovascular, al sistema respiratorio, al sistema inmunitario… Los niños y niñas (y las mujeres) que conviven con la violencia tienen más posibilidades de tener problemas de salud mental y física. Además, la infancia que sufre algún tipo de violencia aprende que el amor incluye dolor, control, manipulación, coerción y sometimiento.

Foto Paco Rodríguez / Rivas Actual

El efecto traumático de convivir con la violencia es acumulativo y tiene consecuencias físicas, psicológicas, sociales, académicas, conductuales, etc. Muchas veces sus efectos no aparecen inmediatamente sino a lo largo de la vida.

A continuación, la psicóloga comentó algunos mitos desterrados (o que deberían desterrarse) como que la violencia de género no afecta a los niños y niñas, que un padre maltratador puede ser un buen padre o que con la separación se acaba la violencia. Para finalizar, Forner subrayó la importancia de una intervención temprana y coordinada para prevenir secuelas duraderas en la salud física y mental infantil, y explicó cómo trabaja día a día con madres, niños y adolescentes víctimas de la violencia.

Tras sus intervenciones, ambas profesionales respondieron a las preguntas planteadas por los asistentes. Las organizadoras y ponentes señalaron que la jornada respondía a su voluntad de visibilizar una realidad todavía insuficientemente atendida: el profundo impacto que la violencia contra las mujeres genera sobre los menores que conviven con ellas y, recordaron que estos niños y adolescentes pueden sufrir consecuencias emocionales, sociales y académicas significativas, defendiendo la urgencia de abordar la violencia machista desde un enfoque integral que incluya a toda la unidad familiar.