El sector, en huelga y con una concentración convocada el 27 de abril, denuncia ratios elevadas, salarios en el SMI, la necesidad de una pareja educativa y falta de reconocimiento educativo en la etapa 0-3.
Las educadoras infantiles de Rivas Vaciamadrid se concentrarán este lunes 27 de abril a las 18:00 horas en la plaza del Ayuntamiento para denunciar la precariedad que, según explican, lleva años lastrando al sector. La movilización se enmarca en una huelga convocada por la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI), junto a sindicatos como CGT y, posteriormente, CCOO.
La protesta se está articulando desde las propias escuelas, donde las profesionales han tejido una red de coordinación que les permite organizar piquetes informativos cada mañana en distintos centros del municipio. A través de ellos, explican a las familias las condiciones en las que desarrollan su labor y las reivindicaciones que plantean. En Rivas, el seguimiento está siendo elevado, si bien denuncian que los servicios mínimos fijados son “muy altos”, lo que, a su juicio, limita el alcance efectivo de la huelga.
Carolina Arroyo, técnica superior en Educación Infantil con más de 20 años de experiencia en la escuela infantil Luna Lunera de Rivas, es una de las voces que está impulsando esta protesta. Como ella, decenas de profesionales reclaman mejoras urgentes en unas condiciones laborales que, aseguran, afectan directamente tanto a las trabajadoras como a los menores.
Entre sus principales demandas figura la reducción de ratios, que consideran “excesivas”, con aulas que alcanzan hasta 20 niños por profesional en el tramo de 2 a 3 años. A ello se suma la reivindicación de mejoras salariales, dado que muchas de estas trabajadoras perciben el Salario Mínimo Interprofesional, una retribución que, según subrayan, “no se corresponde ni con su formación ni con la responsabilidad que asumen”.
Asimismo, reclaman la implantación de la denominada “pareja educativa”, es decir, la presencia de dos profesionales por aula, para garantizar tanto la seguridad de los menores como una atención educativa de calidad. En este sentido, insisten en la necesidad de que se reconozca plenamente el ciclo 0-3 como una etapa educativa: “No somos una guardería, no guardamos a los niños, los estamos educando».
La falta de personal impide atender adecuadamente todas las necesidades del aula y genera situaciones de riesgo. “¿A quién atiendes cuando todo pasa a la vez?”, señala, advirtiendo de que esta sobrecarga compromete tanto la seguridad de los menores como la atención emocional que requieren.
“A nivel físico estamos agotadas y a nivel psíquico también. Te vas a casa con la sensación de no haber llegado a todo, de haber dado todo de ti y aun así no es suficiente», explica.
¿Dónde están los responsables?
Las educadoras recuerdan que las competencias en materia educativa corresponden a la Comunidad de Madrid. Hasta ahora, la única respuesta recibida ha sido el compromiso de revisar las condiciones antes del verano, aunque, señalan, “sin nada en claro aún”.
En Rivas, además, conviven dos modelos de gestión en las escuelas infantiles: la gestión directa, completamente pública, y la gestión indirecta, en la que empresas privadas gestionan los centros mediante concesión. “Perjudica porque al final las diferencias entre lo público y lo privado son grandes”, denuncia.
Por su parte, el Ejecutivo ripense mostró su apoyo a las profesionales durante la última Junta de Gobierno, defendiendo la «labor esencial del 0-3» y recordó las actuaciones impulsadas desde el ámbito municipal, como una inversión de 100.000 euros el pasado curso destinada a mejoras salariales en el sector. No obstante, subrayó que la reducción de ratios depende exclusivamente de la administración autonómica, aunque sí puede intervenir en otras demandas como la implantación de la pareja educativa.
Con la concentración de este lunes, buscan visibilizar una problemática que consideran estructural y que afecta tanto a las profesionales como a la calidad educativa. “No podemos sostener esta situación ni por nosotras ni por nuestros niños. Hemos dicho basta”.
Las educadoras hacen un llamamiento a las familias para que se sumen a la concentración y apoyen una reivindicación que también afecta directamente al bienestar y desarrollo de sus hijos e hijas.
































