Desde su creación en 2003, la Empresa Municipal de la Vivienda ha promovido 3.596 viviendas protegidas, una cifra equivalente a casi el 10% de las viviendas existentes en la ciudad. El Ayuntamiento afronta ahora una nueva etapa con el objetivo de ampliar el parque público hasta duplicarlo.

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas para miles de familias y, especialmente, para las generaciones más jóvenes. Rivas no es ajena a esta realidad. Pero cuenta con una diferencia importante: lleva más de dos décadas desarrollando una política municipal de vivienda propia.

La Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) se constituyó en diciembre de 2003 con el objetivo de utilizar los recursos públicos disponibles para facilitar el acceso a la vivienda a la población ripense. Desde entonces, ha promovido y gestionado 3.596 viviendas con protección pública a precio limitado, una cifra que representa casi el 10% del total de viviendas existentes actualmente en el municipio.

De ellas, 2.838 se destinaron a la venta y otras 758 forman parte actualmente del parque público de alquiler asequible de la ciudad. En términos relativos respecto a la población, la EMV de Rivas es la empresa pública de vivienda de la Comunidad de Madrid con un mayor parque propio de alquiler.

Son cifras que hablan de una política sostenida en el tiempo y que permiten entender el punto de partida de Rivas ante la actual crisis habitacional.

Sede de la EMV, en el Edificio Atrio

Un parque público que sigue creciendo

El último paso se produjo el pasado mes de abril, con la incorporación de 83 nuevas viviendas públicas de alquiler destinadas a jóvenes, que permitió elevar hasta 758 el número de viviendas que gestiona actualmente la EMV en este régimen.

Pero el problema de la vivienda ha cambiado de dimensión. La necesidad crece hoy más rápido que la capacidad de las administraciones para levantar nuevas promociones y el encarecimiento del mercado dificulta cada vez más el acceso a una vivienda, especialmente para la población joven.

Por eso, el Ayuntamiento aprobó este año su Plan Estratégico Municipal de Vivienda y Suelo, una hoja de ruta que parte de todo lo construido durante las últimas dos décadas, pero busca nuevas fórmulas para aumentar la capacidad pública de respuesta.

El plan fija tres grandes prioridades: facilitar el acceso a la vivienda de la juventud ripense, atender las necesidades de las familias y continuar trabajando en la rehabilitación y regeneración de los barrios de la ciudad.

Y ya ha dado sus primeros pasos.

El Ayuntamiento acaba de dar luz verde a los pliegos para desarrollar más de 500 nuevas viviendas públicas en alquiler en tres parcelas municipales, situadas en los entornos de Trece Rosas, Picos de Urbión y José Hierro. Son las tres primeras parcelas que se activan dentro del Plan Estratégico y permitirán avanzar hacia uno de sus principales objetivos: duplicar progresivamente el actual parque público municipal de alquiler.

Las nuevas viviendas tendrán diferentes tamaños y tipologías para responder a una realidad social cada vez más diversa: jóvenes que quieren emanciparse, familias con hijos e hijas, hogares monoparentales o personas que viven solas.

Las rentas previstas se situarán entre 450 y 900 euros mensuales, siempre por debajo del precio máximo establecido para la vivienda protegida. Todas las viviendas incluirán además garaje y trastero en el precio y se construirán atendiendo a criterios de eficiencia energética, sostenibilidad y reducción de los costes de mantenimiento.

El modelo también busca evitar que los gastos añadidos terminen encareciendo el alquiler. Por eso, los gastos de comunidad no podrán superar el 10% de la renta mensual.

Mucho más que construir viviendas

La política municipal de vivienda no se limita, además, a levantar nuevas promociones.

Rivas trabaja también sobre el parque residencial existente. La rehabilitación y regeneración de Covibar es uno de sus principales ejemplos: 1.219 viviendas del barrio se han beneficiado de actuaciones de rehabilitación, con mejoras de accesibilidad, conservación y eficiencia energética.

A ello se suman programas que intentan responder a distintas situaciones y momentos vitales. En Rivas se impulsan proyectos como Cohabita Rivas, el proyecto de vivienda colaborativa a través de tres cooperativas de personas mayores; participa en iniciativas para favorecer la autonomía de personas con discapacidad, como los programas desarrollados por Aspadir o Fundar; desarrolla programas de vivienda compartida como el de jóvenes comprometidos y gestiona mecanismos para incorporar viviendas privadas al alquiler asequible con garantías tanto para propietarios como para inquilinos.

La propia gestión del parque público incorpora criterios destinados a que la vivienda sea económicamente sostenible para quien accede a ella. En el Registro Único de Vivienda de Protección Pública de la EMV, por ejemplo, se establece que la renta no puede superar el 30% de los ingresos netos de la persona o unidad de convivencia adjudicataria.

 

Una política de ciudad

Más de veinte años después de la creación de su Empresa Municipal de la Vivienda, Rivas afronta ahora uno de los mayores retos de aquella decisión inicial.

La ciudad ha cambiado, el mercado de la vivienda también y las necesidades son mayores. Pero existe una estructura sobre la que seguir construyendo: una empresa íntegramente pública, suelo municipal, un parque propio de 758 viviendas de alquiler y una experiencia acumulada de casi 3.600 viviendas protegidas promovidas desde 2003.

El nuevo Plan Estratégico Municipal de Vivienda pretende aprovechar esa trayectoria para dar un salto de escala.

Las más de 500 viviendas previstas en las tres primeras parcelas son el comienzo de esa nueva etapa. Una etapa que mantiene una idea que en Rivas lleva más de dos décadas formando parte de las políticas municipales: que las administraciones públicas deben intervenir en el mercado de la vivienda, generar alternativas asequibles y utilizar su patrimonio para facilitar que quienes quieren vivir en la ciudad puedan seguir haciéndolo.