El evento tenía lugar en la mañana de ayer domingo 1 de marzo en el Parque Lineal del Barrio de la Luna situado en la intersección de las calles María Teresa León y María Moliner. Asistieron la alcaldesa de Rivas, Aida Castillejo, y varias autoridades Rumanas y Moldavas.
El día 1 de marzo, Rumanía y otros países del sureste de Europa, celebran la fiesta del Mărțișor, una tradición extendida por estos países que simboliza el final del invierno y la llegada de la primavera.
Ese día es costumbre regalar un Mărțișor, un pequeño amuleto elaborado con hilo trenzado, normalmente blanco y rojo, que se lleva durante el mes de marzo como símbolo de esos buenos deseos y de protección frente a los cambios del tiempo propios del final del invierno. Según la tradición, el Mărțișor se desatará al ver el primer árbol en flor o la primera cigüeña, y se ata después a las ramas de algún árbol frutal mientras se pide un deseo.
Rivas Vaciamadrid se sumó en la mañana de ayer domingo a esta celebración de la mayor comunidad extrajera en la ciudad, la rumana, inagurando el parque Mărțișor, ubicado en el Parque Lineal del Barrio de la Luna situado en la intersección de las calles María Teresa León y María Moliner.
Para finalizar, se ofreció a los asistentes una degustación de «mucenici», un dulce tradicional rumano que se prepara cada 9 de marzo, día en el que la Iglesia Ortodoxa celebra la fiesta de los 40 mártires de Sebastia («mucenici» quiere decir mártires en rumano).











































