Nacido en Estados Unidos, el Ultimate destaca por una filosofía única: el llamado Espíritu de Juego, un sistema de autorregulación sin árbitros en el que los propios jugadores resuelven los conflictos y evalúan el comportamiento del rival al finalizar cada partido. Tras no lograr entrar en el programa de Los Ángeles 2028, este deporte aspira ahora a formar parte de los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032.
No es habitual que un deporte de competición renuncie a la figura del árbitro. Mucho menos que confíe en los propios jugadores para aplicar el reglamento, resolver los conflictos y evaluar el comportamiento del rival. Pero esa es precisamente la premisa sobre la que nació el Ultimate Frisbee, una disciplina que ha hecho del llamado Espíritu de Juego su mayor rasgo diferencial.
Ahora, esa forma de entender el deporte empieza a abrirse paso en Rivas Vaciamadrid. Flying Rivas Ultimate es una iniciativa que comenzará una nueva etapa a partir de septiembre y que aspira, con el tiempo, a convertirse en un club independiente.
¿Qué es el Ultimate Frisbee?
Aunque todavía es un deporte minoritario en España, el Ultimate nació en institutos y universidades de Estados Unidos durante los años 60.

Su mecánica es sencilla: dos equipos intentan avanzar por el campo mediante pases con un disco volador hasta que un compañero consigue atraparlo dentro de la zona de marca rival. La gran diferencia respecto a otros deportes de invasión es que quien recibe el disco no puede correr con él. Debe detenerse, pivotar sobre un pie y buscar un nuevo pase para que el equipo continúe avanzando.
Actualmente existen modalidades de césped —que se juega siete contra siete— y de playa —cinco contra cinco—, además de categorías masculina, femenina y mixta.
En España las competiciones están organizadas por la Federación Española de Disco Volador y el deporte continúa creciendo poco a poco desde su llegada al país en los años ochenta. Su desarrollo ha sido constante, aunque todavía sigue siendo una disciplina poco conocida si se compara con otros deportes tradicionales.
El Espíritu de Juego, la norma que lo cambia todo

Sin embargo, lo que realmente hace diferente al Ultimate no son sus reglas, sino la filosofía que las acompaña. Desde su creación, este deporte incorporó un principio conocido como Espíritu de Juego (Spirit of the Game), que convierte a cada jugador en responsable de conocer el reglamento, respetarlo y hacerlo respetar.
En Ultimate no existen árbitros: cuando un jugador considera que ha recibido una falta, es él mismo quien la señala. La conversación se produce únicamente entre las personas implicadas en la jugada y, si no consiguen ponerse de acuerdo, el juego simplemente vuelve al punto anterior y la acción se repite.
No hay protestas colectivas, ni decisiones impuestas por una figura externa. «Cada jugador es responsable de conocer las reglas y aplicárselas tanto a sí mismo como a los demás, siempre de una manera justa y respetuosa», explica David Morales, impulsor de este nuevo deporte en Rivas.
Pero esa filosofía no termina cuando acaba el partido. En las competiciones oficiales, ambos equipos realizan una evaluación donde puntúan distintos aspectos relacionados con el respeto al reglamento, la actitud y el comportamiento del rival. Después, todos los jugadores forman un círculo para compartir impresiones, señalar aspectos positivos y comentar aquello que puede mejorarse.

Para David, esa dinámica cambia completamente la manera de competir: «Todo el mundo quiere hacerlo bien, jugar de la manera más respetuosa posible, conocer las reglas y evitar conflictos. Eso hace que el ambiente sea completamente distinto.»
La ausencia de árbitros no significa que desaparezca la competición: «Puedes competir al máximo nivel, buscar los mejores pases, las mejores defensas y llevar a tu equipo a la victoria. La filosofía no elimina la competitividad; simplemente marca cómo se compite.»
Un proyecto pensado para echar raíces en Rivas

La elección de Rivas no es casual. David explica que desde el primer momento tuvo claro que quería que la iniciativa estuviera estrechamente vinculada la localidad y que el proyecte fuese «por y para la ciudad».
David considera que un deporte construido sobre la cooperación, el respeto mutuo y la creación de comunidad encaja especialmente bien en una ciudad con una marcada tradición asociativa y vecinal como Rivas.
Más allá de formar un equipo para competir, su intención es construir un espacio donde personas de distintas edades y experiencias puedan conocerse a través del deporte.
Actualmente el grupo todavía no constituye un club oficial, sino un conjunto de personas que se reúne para entrenar. El objetivo inmediato pasa por integrarse, a partir de septiembre, bajo el paraguas de Disco Volador Madrid, el club donde David descubrió este deporte y cuyos entrenadores están asesorando el nacimiento del proyecto ripense. Más adelante, la intención es constituirse como un club completamente independiente.

El Ultimate puede convertirse en una puerta de entrada para personas que nunca terminaron de sentirse cómodas en los deportes más tradicionales, ya sea por el ambiente competitivo, por la presión o simplemente porque no encontraban un espacio donde encajar.
«La idea era crear una comunidad en Rivas haciendo deporte, llevando una vida sana y, además, con ese plus de los valores del Ultimate»
Quizá esa sea, precisamente, la mayor aspiración del proyecto: demostrar que otra forma de competir también puede ser una forma distinta de construir comunidad.
































