La comunidad educativa del centro ripense alerta de la falta de aulas, instalaciones básicas y un plan para septiembre mientras acusa a la Comunidad de Madrid de falta de transparencia ante una situación que califican de “emergencia educativa”. Ante las muestras de apoyo y representación del PSOE, Izquierda Unida y Vox; el Partido Popular ha permanecido ausente, sin respuesta ni rastro en el encierro.
Cientos de familias, docentes y vecinos participaron este viernes en un encierro en el CEIP Mercedes Vera (nombrado oficialmente por la Comunidad de Madrid como ‘Hispanidad’) para denunciar la paralización de las obras del centro, una situación que, según advierten, compromete el inicio del próximo curso escolar.
La protesta, iniciada a las cinco de la tarde, combinó actividades reivindicativas y lúdicas —talleres, asamblea abierta, batucada o lectura de manifiesto— y culminará durante la mañana de este sábado, tras haber pasado la noche en el centro, con el objetivo de visibilizar un problema que la comunidad educativa asegura que se arrastra desde hace meses.
“Desde febrero empezamos a notar que bajaba el ritmo de la construcción y en marzo ya era evidente que había muchos menos equipos”, explica Mavi López, presidenta del AMPA del centro y de FAPA Rivas. “Llegó un momento en que se retiraron los obreros, se retiraron materiales y las obras están totalmente paradas”, añade. Aunque en ocasiones ha habido presencia puntual de personal, asegura que “no estaban trabajando en la obra”, sino realizando tareas de vigilancia.
Actualmente, el centro funciona únicamente con las diez aulas de infantil ya construidas, mientras el resto del proyecto sigue sin completarse. De cara al próximo curso, no hay nuevas aulas disponibles, lo que obligará a reubicar al alumnado en espacios no adaptados.
El centro tampoco dispone de biblioteca, gimnasio ni pistas deportivas, y el alumnado de primaria continúa utilizando los baños de infantil. El aula de psicomotricidad se ha convertido en un espacio multiusos para clases, actividades y eventos, con capacidad limitada.
“No tienen espacio para correr, para saltar, para hacer ciertos deportes”, señala López, en referencia a un patio diseñado únicamente para alumnado de infantil pero que actualmente debe ser compartido con cursos de primaria ante la falta de espacios en el centro. Aunque cumple con los metros exigidos, su diseño y la división por grupos reducen considerablemente el espacio disponible, dificultando su uso para alumnado de mayor edad.
No hay respuestas ni responsables
La obra arrancó con un plazo de ejecución de 15 meses, con una posible prórroga de tres más, lo que situaba su finalización en agosto. Sin embargo, las familias dan por descartado que se cumplan los plazos.
La administración autonómica aseguró inicialmente no tener constancia de problemas en la obra y solo recientemente ha reconocido que mantiene negociaciones con la empresa constructora, sin ofrecer información detallada sobre la situación ni sobre posibles soluciones.
Desde el AMPA se han remitido escritos tanto a la Dirección de Área Territorial Madrid Este como a los responsables de infraestructuras de la Consejería de Educación. La primera respondió alegando falta de competencia y derivando la consulta, mientras que desde infraestructuras no se ha recibido respuesta. Las familias reclaman, además, un plan de contingencia que establezca cómo se organizará el centro si no está finalizado en septiembre.
La incertidumbre afecta también a las nuevas familias. En el proceso de admisión se han registrado 31 solicitudes de admisión, la mayoría para alumnado de tres años, lo que obligará a abrir nuevas aulas en un centro que ya carece de espacio suficiente.
Las AMPAs trasladaron la invitación a los distintos grupos políticos de Rivas, con la asistencia y respaldo de PSOE, Izquierda Unida y Vox durante la jornada. El Partido Popular, sin embargo, ha permanecido al margen, sin responder a la convocatoria ni acudir al encierro.
La comunidad educativa enmarca la situación del centro dentro de un problema más amplio que califican de “emergencia educativa” en Rivas-Vaciamadrid, marcada por la falta de infraestructuras, la escasez de plazas en secundaria y la ausencia de oferta pública suficiente en etapas como la formación profesional o la educación especial.
































