Del carrete en 35 mm a la proyección en DCP. Del VHS al voto por código QR. De una gala en salas comerciales a un auditorio municipal consolidado. El Festival de Cine de Rivas, que celebrará su edición anual del 11 al 21 de marzo, cumple 25 años como un testigo cultural de la evolución del cine y su ciudad.
Durante un cuarto de siglo, el Festival de Cine de Rivas ha acompañado la transformación del lenguaje audiovisual y del propio municipio. Lo que comenzó como una cita para la exhibición de cortometrajes, se ha convertido en un certamen consolidado dentro del circuito nacional, con 24.000 euros en premios, nuevas categorías adaptadas a los cambios tecnológicos y una programación que combina talento emergente, cine internacional y compromiso social. Ese recorrido puede leerse también a través de su palmarés, que edición tras edición traza una radiografía de la evolución del cine español y de las voces que lo han protagonizado.
Hasta la octava edición, en 2009, la gala de clausura se celebraba en los Cines Yelmo. A partir de entonces, el acto central se traslada al Auditorio Pilar Bardem, que refuerza una estructura cultural propia dentro de la ciudad. En la novena edición, nace el Concurso Local de Cortometrajes y con él, el festival deja de ser solo una ventana de exhibición y empieza a convertirse también en una plataforma de creación desde Rivas. Es en la 17ª edición cuando se incorporan nuevas categorías como el corto vertical. Y como última incorporación, aparece el Concurso de Cortos Exprés, en el que cuatro equipos seleccionados ruedan durante el primer fin de semana del festival en localizaciones del municipio: Rivas se convierte, también, en un plató de rodaje.
Por el festival han pasado profesionales como Icíar Bollaín, Juan Diego Botto, Luis Zahera o Jorge Guerricaechevarría, además de creadoras emergentes y consolidadas como Patricia Font o la productora Valérie Delpierre.
Algunos cortometrajes premiados en Rivas han sido posteriormente reconocidos en los Premios Goya. Es el caso de ‘La gran obra’, de Álex Lora, ganador en Rivas y posteriormente Mejor Cortometraje de Ficción en los Goya. En la última edición, ‘De Sucre’, de Clàudia Cedó, también premiado en Rivas, está nominado en 2026. Además, proyectos que pasaron por el festival han evolucionado hacia el largometraje, como ‘Matria’, de Álvaro Gago; ‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen; o ‘Sorda’, de Eva Libertad, que abrió el camino desde el corto hasta el largo.
Una edición conmemorativa
La programación del 25º Festival de Cine de Rivas, del 11 al 21 de marzo de 2026, arrancará con ‘Sorda’ (2025), dirigida por Eva Libertad, una de las producciones más destacadas de la temporada y que cuenta con siete nominaciones en la 40ª edición de los Premios Goya 2026. En Rivas estará presente su protagonista, Miriam Garlo, nominada como Actriz Revelación, que además formará parte del jurado del Concurso Nacional de Cortometrajes.
La programación amplía este año la presencia de largometrajes, incorporando una mirada internacional con ‘La voz de Hind Rajab’, de Kaouther Ben Hania, nominada al Óscar como mejor película internacional. La proyección contará con un coloquio posterior en colaboración con la Concejalía de Feminismos, reforzando el diálogo entre cine y la actualidad.

En el ámbito nacional, el festival proyectará ‘Sirat’, de Oliver Laxe, con once nominaciones a los Goya y candidatura al Óscar a mejor película internacional. La sesión incluirá una master class sobre diseño de producción (dirección de arte), a cargo de profesionales vinculados al filme, ampliando la dimensión formativa del certamen.
Como novedad, se crea el Premio Cine y Compromiso, un galardón destinado a reconocer trayectorias que combinan excelencia cinematográfica y mirada social. En su primera entrega distinguirá a Fernando León de Aranoa, figura clave del cine español contemporáneo. Además de recibir el reconocimiento en la gala de clausura, el festival proyectará dos de sus obras en distintos barrios del municipio: ‘El buen patrón’ y ‘Familia’, con la voz y la perspectiva del autor de primera mano.
Un proceso que dura todo el año
Más allá de las fechas oficiales, el Festival de Cine de Rivas funciona como una estructura cultural activa durante todo el año. No es únicamente una cita puntual en marzo, sino un proyecto sostenido. Uno de los ejes de ese trabajo es CINELAB, un espacio de formación y encuentro para creadores locales. A través de talleres, asesorías, sesiones de trabajo y actividades formativas, el programa impulsa nuevos proyectos audiovisuales favoreciendo un respaldo técnico y profesional.
En paralelo, el Ayuntamiento mantiene una línea de colaboración con asociaciones culturales, productoras locales y centros educativos, facilitando espacios, recursos y apoyo logístico para rodajes y actividades vinculadas al cine. Esta red de cooperación ha permitido que en los últimos años se consolide un ecosistema audiovisual propio en el municipio.
Además, iniciativas como Rivas Plató de Cine refuerzan la proyección exterior del municipio, promoviendo sus localizaciones como escenario de rodaje y generando impacto económico en el comercio y los servicios locales.
«El Festival de Cine de Rivas es un motor económico»

Como ejemplo de esa implicación de diferentes personas vinculadas al mundo de la producción cinematográfica con el Festival, les preguntamos a dos de los que una vez entraron a esta rueda del cine y ya no salieron. Jerónimo Cabrera, actual socio de la asociación cultural IDEOCON; y Carlos Solís, productor audiovisual y fundador de La Palomitera Producciones.
RIVAS ACTUAL: ¿Cuál ha sido vuestra historia con el Festival? ¿Desde cuándo estáis vinculados a él?
JERÓNIMO CABRERA: «Los inicios con el festival, comienzan en la 9ª edición, cuando se crea el primer concurso local de cortometrajes, donde participé con el corto “Entretantos” en el que obtuve el premio del público, desde entonces me presenté durante varios años con diferentes trabajos. Gracias a CineLab he creado cortometrajes, evolucionando hasta llegar a largometrajes, y actualmente me encuentro en el rodaje del cuarto.
CARLOS SOLÍS: «Nuestra historia comenzó de forma muy humilde. Nos presentamos con unos cortos muy sencillos, recién salidos de la universidad. Con el tiempo, el Festival fue un impulso en la creación de asociaciones cinematográficas en Rivas, y el tejido audiovisual local fue creciendo. Seguimos trabajando hasta el punto de formar parte del equipo de organización del propio Festival, concretamente con Rivas Plató de Cine.
R.A.: ¿Qué papel creeis que tiene el festival a nivel local?
J.C.: «El festival significa aprendizaje para nuevos cineastas, dar la oportunidad de crear nuevos proyectos, afianzar el trabajo de los más veteranos y mantener la cultura viva. Es un punto de encuentro para compartir el arte cinematográfico en Rivas.»
C.S.: «Es la base que sostiene y da sentido a todo el trabajo que realizamos para posicionar Rivas como un auténtico plató de cine. Promocionamos el municipio como un espacio atractivo para la industria audiovisual, buscando que los rodajes generen impacto real tanto en los vecinos como en los comercios y sectores vinculados directa e indirectamente al cine. Es un motor económico.»





























