Multitudinaria presentación de la última novela de Paco Torres en la Casa de Andalucía en Rivas

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Carmen Martín, Antonio Sáez y Francisco Torres, durante la presentación (Foto Casa de Andalucía en Rivas)

El salón de actos de la Casa de Asociaciones fue incapaz de albergar a todo el público asistente. La novela ‘El viaje’ es la segunda, tras ‘La mirada fría de Serafín Garzón’, de la trilogía que Francisco Torres escribe sobre la evolución de un pequeño pueblo andaluz desde la década de 1950 hasta la actualidad.

Los miembros de la Casa de Andalucía en Rivas, organizadora de la presentación de la nvela ‘El viaje’, de Francisco Torres, tuvieron que buscar sillas por cualquier rincón de la Casa de Asociaciones del barrio de Covibar para dar asiento a todas las personas que no podían encontrarlo ya en el salón de actos del edificio.

Las dos novelas de Francisco Torres (Foto Casa de Andalucía en Rivas)

Con la presentación a cargo de Carmen Martín y Antonio Sáez, del propio Francisco Torres y con la presencia de algún flamenco como Yeyé de Cádiz y de miembros de la asociación ripense Libro Forum, en el acto quedó reflejada una novela, ‘El viaje’, de una lectura muy, muy rica, tanto en la historia como en el lenguaje que utiliza Paco Torres. La recuperación del lenguaje era uno de sus objetivos, de tal manera que su riqueza en esta trilogía  es un extra cultural  y sin duda serán de los llamados libros ‘de culto’. A este respecto contó el autor, Paco Torres, que fue consciente de la pérdida de nuestras expresiones y lenguaje en América Latina, donde aún siguen utilizándolo.

La novela cuenta con una descripción detallada, que te atrapa, de la historia de una España rural que arranca en los años 50 en plena posguerra en un imaginario pueblo de Andalucía llamado Mirabeles. A pesar de tantos ingredientes cultos  que respira la obra, fruto de la formación tan vasta del autor, Paco Torres tiene la sabiduría de poner el relato en un escenario popular que por momentos  te transmite distintos estados de ánimo, desde una constancia tristísima, tanto del  reducto del ser humano  y sus consecuencias sociales y de convivencia en esa España que ahora llaman ‘vaciada’, que en esos años de nuestra historia tan reciente abundaba en España, y al mismo tiempo con un sentido del humor a veces hilarante.